El Cohete a la Luna – Una conversación con el pasado

El testimonio como reparación

POR MARIA DELGADO

La última edición de La visita de las Cinco en el Museo de la ESMA puso en diálogo las experiencias de los desaparecidos y desaparecidas en la Argentina y España a partir de un videoensayo inspirado en la obra El Pan y la Sal, del dramaturgo Raul Quirós. La obra retoma los testimonios del juicio a Baltasar Garzón tras la decisión de investigar los crímenes del franquismo. El Cohete presenta una crónica en clave de ensayo escrita por Maria Delgado, nieta de un desaparecido durante la guerra civil española, co-investigadora del proyecto Staging Difficult Pasts y académica de la Royal Central School of Speech and Drama de la Universidad de Londres.

Al ver la película realizada por Alejo Moguillansky (El Pampero Cine) para La Visita de las Cinco del Sitio de Memoria ESMA y atender las reflexiones de todos nuestros oradores, queda conmigo la importancia del acto de escuchar. ¿Qué significa escuchar? ¿Qué significa ser testigo y participar en el acto de dar testimonio? Todas las personas que aparecen en la película están dando o escuchando testimonios, y en todos los casos es un acto activo y creativo: un modo de dar voz, de recordar, de comprometerse. El testimonio como algo que necesita ser pronunciado, ser atendido, transmitido. El testimonio como reconocimiento.

Mi abuelo fue desaparecido en 1937 durante la Guerra Civil española; mi padre y mi tía vinieron a Gran Bretaña como niños refugiados ese mismo año. Mi padre murió hace diecisiete años, mi tía ya no puede recordar su pasado o la Guerra porque tiene Alzheimer avanzado. El recuerdo de la lucha tiene que ser transmitido; recordar es mi responsabilidad porque mi padre y mi tía ya no están aquí o no pueden hacerlo.

Emilio Silva Barrera, Josefina Musulén Jiménez y María del Pino Sosa Sosa testificaron en febrero de 2012 sobre el escenario imponente y hostil del Tribunal Supremo de Madrid, un espacio que, como Emilio ha señalado, funcionó para acobardarlos e intimidarlos. Y testificaron en lo que se ha llegado a conocer como el juicio contra Baltasar Garzón por la memoria histórica, porque necesitaban que estas verdades fueran escuchadas por una sociedad que había construido su edificio democrático sobre las fosas comunes de más de 140.000 personas desaparecidas. El acto de recordar se convierte así en un acto de resistencia, un acto de compromiso sostenido con el cuerpo, sostenido en el acto de dar voz. Se trata de garantizar que estos crímenes contra la humanidad permanezcan en el espacio público.

En 1784, el escritor alemán Schiller escribió que “el dominio del teatro empieza donde termina la esfera de la ley secular”. Para Schiller, el teatro –que viene de la palabra griega teatron, el lugar donde se mira— es un espacio donde la legislación que ha resultado peligrosa o irrazonable puede ser cuestionada. El escenario como una esfera alternativa de justicia, un lugar donde las deficiencias judiciales son expuestas y, aún más importante, donde pueden ser corregidas.

El 29 de septiembre de 2018, en Barcelona, vi a un grupo de actores leer El pan y la sal. En un coloquio después de la lectura dramatizada, escuché a Josefina Musulén Jiménez y a Maria Antonia Oliver, quien testificó ante el Tribunal Supremo sobre la desaparición de su abuelo y cuyas palabras cierran la película que hemos visto recién. Ellas hablaban de la obra de Raúl como un acto de transmisión y diálogo, una forma de asegurar que mucha más gente conozca lo que pasó. “Doy las gracias —dijo Maria Antonia— por llevar nuestros testimonios, que en realidad es recoger los testimonios de nuestros desaparecidos, y llevarlos hoy aquí para que la gente los pueda escuchar».

El pan y la sal nos habla de un pasado que por muchos años no se pudo nombrar; brinda un espacio para escuchar con cuidado y empatía. El pan y la sal permite que el testimonio circule una y otra vez en un escenario donde, como señala Schiller, las deficiencias judiciales pueden ser corregidas. El Tribunal Supremo puede haber intentado cerrar el diálogo, pero los testimonios se escuchan nuevamente tanto en El pan y la sal, como en el escenario de la película de El Pampero Cine que se mostró durante la visita, exigiendo justicia. Y el público, cada uno de nosotros como espectadores, formulamos nuestros propios juicios y nuestras propias preguntas, al igual que las dos actrices Luciana Acuña y Laura Paredes se encuentran frente a la pantalla involucrándose con el testimonio de la película, al igual que Rubén Szuchmacher que se encuentra dirigiendo tanto el juicio reconstruido para la película como a los actores argentinos que leen el testimonio de Emilio, Josefina y María del Pino, al igual que Alejo Moguillansky cuyo film pone el testimonio argentino y español en un diálogo que permite un proceso de reflexión. Y esta forma de dialogar nos ayuda a ver que la democracia nunca puede quedar como una puerta cerrada, sino un proceso continuo de negociación y debate donde nos involucramos con el pasado que hemos heredado para dar sentido al presente que vivimos y construir el futuro que queremos ver.

Esa noche en Barcelona escuché a María Antonia Oliver contar cómo, cuando testificó en el Tribunal Superior, se sintió juzgada: no la dejaron expresar lo que quería decir. Comparó aquello con lo que le había sucedido años después cuando acudió al auxilio judicial en Buenos Aires: “Yo ahí me dejé de sentir víctima cuando se me escuchó”, dijo. Y esta tarde durante La Visita de las Cinco en el Museo de la ESMA hemos escuchado. Hemos escuchado las palabras de María Antonia junto a las de María Maggio, Jorge Castro Rubel y Lita Boitano, testigos de la Causa ESMA Unificada. Hemos escuchado acerca de los niños robados de España, que quizás sean hasta 300.000, mientras la Madre de Plaza de Mayo Lita Boitano habla de la necesidad de localizar los restos de sus hijos desaparecidos. «Cuando hablamos y nos imaginamos a las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo —madres y abuelas— es que aquí hay hijos y nietos o hijas y nietas”, afirma María Antonia. Las madres, abuelas, hijos, hijas, nietas y nietos hablan de la ausencia. Al igual que con las palabras del juez Baltasar Garzón y la ex fiscal Mercedes Soiza en la película, nos recuerdan lo que la crítica literaria Shoshana Felman llama «la responsabilidad de la verdad». «Acudimos», como dice María del Pino Sosa Sosa «por justicia». Maria Maggio insiste en el derecho a la verdad y la justicia.

La discusión que hemos escuchado durante la Visita de las Cinco nos recuerda la interconectividad entre estos eventos en España y Argentina. La filósofa Aleida Assmann señala que: «La introducción de la terminología y los símbolos argentinos sirvieron como un disparador externo para que los recuerdos españoles resurjan en los debates sociales». El juez federal en causas de lesa humanidad Daniel Rafecas nota que hubo 17 años en Argentina de impunidad; y reconoce la importancia de la grieta que abrió Garzón tanto para Argentina como para Chile. La antropóloga y Directora del Archivo Nacional de la Memoria Mariana Tello nos recuerda que la justicia se construyó desde abajo en España tanto como en Argentina. Pero que la escucha ha sido la diferencia más grande entre ambos países. La importancia, de nuevo, del acto de escuchar.

Ana Messuti, abogada de la querella argentina contra los crímenes del franquismo, nos ha hablado hoy de la universalidad de los crímenes y la importancia de las normas internacionales de derechos humanos. Hace veinticinco años, los serbios de Bosnia capturaron la ciudad de Srebrenica y, durante las dos semanas siguientes, masacraron a más de 8.000 de la población musulmana. En el 25 aniversario del comienzo de la masacre, hace apenas dos semanas, escuché a la presidenta de la asociación de Madres de Srebrenica, Munira Subasic, hablando en una ceremonia que tuvo lugar en las afueras de la ciudad, en el Memorial y cementerio Srebrenica-Potocari:

«Mi primer mensaje es para los criminales de guerra, aquellos que cometieron el crimen de genocidio. Te perseguiremos y nunca nos desgastaremos. Uno de nosotros siempre estará allí para perseguirte. Es nuestro derecho y nuestro deber«.

Cada vez que escuchamos estos testimonios, cada vez que se desentierra una tumba, como nos recordó Emilio Silva, entablamos una conversación con el pasado. Tenemos, como nos recuerda Jacques Derrida, que escuchar y conversar con los espectros. Los testimonios son recordatorios de injusticias, de lo que queda por responder, de aquellos que aún no han sido juzgados, de los horrores de la impunidad. Como nos ha recordado Raúl Quirós, autor de El pan y la sal, “con el dictador no murió el franquismo”. Las huellas del franquismo siguen muy presentes en la sociedad española.

En Antígona, una de las obras teatrales más antiguas de la cultura occidental, Antígona muere porque siente la responsabilidad ética de enterrar a su hermano Polinices. Antígona tiene que actuar. Tenemos el deber de enterrar dignamente a nuestros muertos para que puedan descansar en paz. En Hamlet, la obra célebre de Shakespeare, el fantasma del padre se impone sobre su hijo y lo obliga a recordar. Y Hamlet tiene que actuar. Mariana Tello nos ha recordado que donde los muertos no descansan, los vivos tampoco. El testimonio de Josefina, Emilio y María del Pino tiene lugar a través de la presencia fantasmal de los actores argentinos Eugenia Alonso, Mauricio Minetti y Ana María Castell que demandan que escuchemos a través de las imágenes granuladas del Zoom. Actos de re-aparición. Los que retornan. “Un trabajo de teatro», nos recuerda Lola Berthet, Directora del Centro Cultural Conti, esta tarde, “es siempre un trabajo de memoria”. Estos testimonios nos recuerdan que la deuda que tenemos con nuestros muertos, como ha dicho Mariana Tello, “deja de ser algo de la víctima para ser algo de todos”.

Una conversación con el pasado

Perfil – Arte para entender el horror en tiempos peligrosos

Por Pablo Helman

El Museo Sitio de Memoria ESMA, aun durante la pandemia sigue con sus encuentros para entender qué pasó y prevenir sobre lo que no puede pasar. Referentes reflexionaron sobre la cuestión.

Alguna vez un poeta se preguntó sobre su propio derecho a escribir con lenguaje lírico sobre los muertos en la guerra. Una pregunta lúcida que contestaba precisamente el mismo poema. ¿Se puede narrar, escribir, describir sobre el horror, el desgarramiento, el límite? Entrar en la zona oscura, o volver a ella si alguna vez se estuvo. Nuevamente: lo sagrado es un territorio que el artista conoce, incluso de una manera diferente que el religioso. Su experiencia es vivencia y memoria (el místico seguramente tenga una vivencia de lo sagrado; pero el rol de la memoria es otro). Vivencia y memoria son como las palabras para otro poeta: de material inflamable tienden a encenderse, a iluminar o a quemarnos, cuando rozan lo real.

Quienes hayan visitado el Museo Sitio de Memoria ESMA antes de la pandemia saben que lo anterior no fue una reflexión sobre estética, sino una crónica ética de la necesidad de un espacio así. Creado como tal en 2015 mantuvo su labor y su actividad durante toda la gestión de Macri (su directora Alejandra Naftal continuó en el cargo durante ese tiempo) y en el gobierno de Alberto Fernández volvió a articulaciones más intensas con la Secretaría de Derechos Humanos y el Ministerio de Justicia con el rol no solo de recordar el horror, las formas infinitas e infinitamente dolorosas que produjo el horror y transformarlo en, precisamente, vivencia y memoria.

Los lectores de PERFIL conocen el significado de La visita de las Cinco. Conocer la experiencia de quienes estuvieron detenidos desaparecidos en la ESMA es también saber sobre cómo se construyó la democracia, entender la historia. La pandemia abrió un nuevo escenario: se cerraron las puertas del museo, sí. Pero la virtualidad expandió la posibilidad de sumar nuevas voces. Así, junto al Staging Difficult Pasts del Reino Unido sumó el arte para llegar a una experiencia poderosa, el sábado 25 de julio último. La visita de las cinco se transformó en una experiencia global, que pudo entrecruzar las historias de los detenidos desaparecidos argentinos y los juicios que llevó adelante Baltasar Garzón y la experiencia de los juicios que se llevan adelante en nuestro país por los delitos del franquismo. Un intercambio cuyo punto de contacto está precisamente en el arte. Reflexiones sobre ambas experiencias que, en algún sentido son la misma: el horror, el horror político.

Participantes. La directora del Museo Sitio de Memoria ESMA, Alejandra Naftal, fue la primera en tomar la palabra, dar la bienvenida, tanto a los y las invitadas: Lola Berthet (directora del Espacio de Memoria Haroldo Conti), Raúl Quirós Molina (España), Emilio Silva (España), Mariana Tello (presidenta del Archivo Nacional de la Memoria), Ana Mesutti (residiendo en España), el juez Daniel Rafecas y María Delgado (Reino Unido); como a la co-anfitriona del evento, Cecilia Sosa, investigadora del proyecto Staging Difficult Pasts, en el Reino Unido.

En diálogo con PERFIL, Mesutti explicó que “Ese paralelismo es fundamental. Podemos decir que tiene algo de mágico, de sublime, muestran la dimensión universal del ser humano. La víctima que se manifiesta como artista demuestra que somos capaces de sufrir, pero también somos capaces de crear a partir de ese sufrimiento”.

Cecilia Sosa, explicó de qué se trata el proyecto Staging Difficult Pasts, del cual forma parte junto a otros profesionales como María Delgado, también invitada al panel de la Visita. “Este proyecto lo que intenta es brindar una mirada transnacional, a las maneras en las que el teatro contemporáneo y los sitios de memoria presentan los pasados conflictivos. Esta Visita de las Cinco continúa una visita que realizamos el año pasado, en noviembre, con un artista polaco, Wojtek Ziemilski, en la que surgió una pequeña alianza estratégica –explicó–. Y en relación a esta visita en particular, tiene su origen en la obra documental de Raúl Quirós Molina, “El pan y la sal”. Con María Delgado conversamos hace un tiempo, cuando ella vio esta obra por primera vez, lo mucho que resonaban los testimonios de las víctimas del franquismo, con los testimonios de las víctimas del terrorismo de estado en Argentina. Este proyecto se iba a hacer en abril de este año, en el predio, pero como no se pudo hablamos con otros colegas para ver cómo podíamos hacerla de manera virtual. La situación pandémica nos cambió todo, pero también nos brindó nuevas oportunidades”.

El pan y la sal. Raúl Quirós Molina, autor de El pan y la sal, contó cómo fue el proceso de creación de la misma y que tiene que ver con el eje del encuentro: “El pan y la sal surge de un fracaso. Yo trabajaba en Londres en un pequeño teatro argentino donde montaron obras de Teatro por la Identidad, y después de ver esas producciones me preguntaba por qué no existía esto en España. Investigando me di cuenta de que la historia que yo creía, no era lo que había pasado, en España hemos vivido engañados, porque la historia que se enseña nunca muestra la etapa franquista. No hay conciencia política de que lo que ha ocurrido es un proceso genocida”.

Desde Reino Unido, María Delgado compartió con PERFIL algunas reflexiones al respecto. “En su discurso inaugural, el Presidente argentino Alberto Fernández, señaló la importancia de la reparación y del pan como símbolo de vida: “Tenemos que suturar demasiadas heridas abiertas en nuestra Patria”, afirmó el 10 de diciembre de 2019. “Sin pan no hay presente ni futuro. Sin pan la vida solo se padece. Sin pan no hay democracia ni libertad”, agregó. En esa misma línea, El pan y la sal trabaja sobre la reparación de aquellos que sufrieron pérdidas y privaciones por tener opiniones políticas diferentes. “Se nos llevó el pan y la sal de nuestras casas”, dice Pino Sosa Sosa, cuyo padre está desaparecido”, explica Delgado.

El sentido del museo es precisamente dar algo de ese alimento perdido. La directora explica el sentido del evento. Y de cada una de las visitas de las cinco. “Es la continuidad de un proyecto de investigación que venimos realizando hace más de dos años con el Staging Difficult Past de la Universidad de Londres, que consiste en explorar cómo funciona el arte en distintas dimensiones, en este caso el teatro, para la transmisión de la memoria. En este caso fue el teatro fue en una institución como es el Museo. Desde mi lugar como directora de la institución, sé que nuestra misión es transmitir lo que sucedió en el centro clandestino, en toda su dimensión, también es explorar nuevos lenguajes que tengan que ver con las futuras y presentes generaciones”, dijo.

La sensibilidad es el punto donde se encuentran vivencia y memoria. Naftal dice que “El arte en todas sus dimensiones permite llegar a un lugar al que no arriban los documentos. Lugares a los que es más difícil de llegar apelando a la racionalidad. Son lugares más difíciles de llegar”.

Nunca más. Naftal dice que “el sitio de Memoria ESMA viene trabajando muchísimo para ser patrimonio de la Memoria de Unesco. Patrimonio de la Memoria del Nunca Más. Que sea considerado como un valor excepcional universal de lo que es la desaparición forzada de las personas, en todo su volumen. Es en la Esma que se puede evidenciar la tipificación de todos los delitos que tienen que ver con el terrorismo de estado y la desaparición forzada de personas: desaparición, secuestro, tortura, planificación con los vuelos de la muerte. Robos de bebés, robos de vientres, sustitución de identidad, violaciones a la integridad sexual de las personas”.

¿Por qué entrecruzar la historia de las dictaduras española y argentina? Porque aún hay reparaciones pendientes. Mariana Tello lo explicó así: “En un país, donde los muertos no descansan, los vivos tampoco pueden descansar. y esa es la forma de seguir teniendo una herida que no deja vivir en comunidad. Pasados todos estos años, todos esos testimonios que fueron granitos de arena que se encuentran en archivos, como el que hoy me toca gestionar como política de Estado”.

Rafecas dijo que “En la Argentina se produjo un cierre después del juicio a las juntas militares, que fue la sanción de dos leyes: las de obediencia debida y punto final. A partir de ese momento se abrió también un espacio de olvido y de impunidad muy fuerte, en el cual prácticamente todas las elites de mi país estaban embarcadas. Tuvimos 17 años de impunidad en Argentina. Durante 2 décadas el establishment eligió y construyó un formidable dique de contención de los reclamos ciudadanos”. Lola Barthet sintetizó el espíritu del encuentro y del trabajo del Museo Sitio de Memoria ESMA: “Es un lugar maravilloso para que la gente pueda entender la historia argentina. Y es un lugar que habla mucho de nuestros compañeros y compañeras que pelearon y fueron torturados. Es un lugar muy importante porque está dentro de un predio que fue lamentablemente nefasto”.

La pandemia conecta a los humanos con un terror en algún sentido incontrolable. Es la expresión de algo natural. Con muchas explicaciones en la cultura, en lo humano, sí. Pero es un terror que llega de otra parte. La ESMA describe otra forma de lo nefasto que está en el aire. Basta revisar qué sucede en la política de algún país vecino para percibir la importancia de su mensaje.

 

Arte para entender el horror en tiempos peligrosos

Página 12 – El recuerdo de los desaparecidos de España y Argentina

La Visita de las cinco virtual, del Museo Esma

El tradicional recorrido del sitio de memoria ahora se hace en forma remota. Esta vez se centró en las similitudes y diferencias entre los crímenes de la última dictadura cívico militar y los del franquismo, con un común reclamo de Memoria, Verdad y Justicia.

Hay un “bucle de historias de migraciones, exilios y crímenes de Estado” en el que “ambas orillas”, por Argentina y España, “están siempre cerca”, dijo Emilio Silva, sociólogo, nieto de desaparecidos de la dictadura de Francisco Franco e integrante de la Asociación Memoria Histórica de España. Su intervención fue en el marco de la Visita de las Cinco que organiza el Museo Sitio de Memoria Esma, que en su edición de julio homenajeó a los y las desaparecidas de España y Argentina. Bajo el eje de una investigación vinculada con el arte, a partir de las exposiciones de un puñado de personalidades vinculadas a la temática a ambas orillas, planteó coincidencias y diferencias de los hechos y sus procesos en cada país.

Silva compartió mesa virtual –desde que la cuarentena para prevenir la propagación del coronavirus el evento mensual del museo se realiza vía teleconferencia– con Lola Berthet, directora del Centro Cultural Haroldo Conti; el dramaturgo español Raúl Quirós, la directora del Archivo Nacional de la Memoria, Mariana Tello, la abogada Ana Mesutti y el juez federal Daniel Rafecas.

La encargada de inaugurar el encuentro fue Alejandra Naftal, la directora del museo sitio de memoria que funciona en lo que fue uno de los centros clandestinos más importantes de la última dictadura, quien hizo referencia a uno de los tantos puntos de conexión que unen las historias de Argentina y España en cuanto a torturas, secuestros, robo de bebés y desapariciones. “Esta visita es una muestra de cómo el paso del tiempo es inexorable, pero no se bajan los brazos”, planteó antes de remarcar que la historia de lucha de los organismos de derechos humanos argentinos “inspiró e inspira a los compañeros y compañeras de España, donde han pasado más de 80 años y los crímenes del franquismo están impunes, todavía no encontraron un lugar para investigar y saber, y tampoco encontraron justicia”.

En una lógica que se continuó a lo largo de toda la visita virtual –en la que no hubo moderador sino que cada expositor o expositora presentaba al que le seguía– Naftal introdujo a la investigadora y comunicadora Cecilia Sosa, quien resumió el marco teórico de la edición invernal de la Visita de las Cinco: el proyecto Staging Difficult Pasts del Reino Unido, de la que ella forma parte, una iniciativa que busca “brindar una mirada transnacional a las maneras en los que el teatro contemporáneo y los sitios de memoria presentan distintas puestas en escena de hechos del pasado que son conflictivos”.

Sosa presentó a Lola Berthet, quien subrayó el “trabajo importante” que llevan a cabo “el arte y la memoria para hacer entender al pueblo lo que es un desaparecido o una desaparecida”. Antes se tomó el tiempo para felicitar a los artistas que participaron del mediometraje producido por El Pampero y dirigido por Alejo Moguillansky en el marco del proyecto de investigación que pone en diálogo fragmentos de testimonios de familiares de desaparecidos españoles durante la dictadura franquista –tomados a su vez de la obra teatral El pan y la sal (Raúl Quirós, 2015), basada en la transcripción literal del juicio contra Baltasar Garzón en 2012– y testimonios de sobrevivientes del terrorismo de Estado brindados en la causa ESMA.

Raúl Quirós explicó brevemente la propuesta dramática que definió como “el juicio contra la memoria histórica” y en la que reunió testimonios que familiares de víctimas del franquismo dieron en el juicio contra el juez Garzón. Quirós introdujo a Emiliano Silva, cuyo testimonio está representado en su obra El pan y la sal. Y él ,a su vez, presentó a Mariana Tello, hija de víctimas de la última dictadura argentina y actual titular del Archivo Nacional de la Memoria. Su planteo centró la atención en el testimonio como “vital en los procesos de memoria, verdad y justicia”.

Desde la idea de testimonio, Tello observó una similitud entre Argentina y España respecto de la “tenacidad de los dos países en insistir en este relato que después se convirtió en testimonios, así como la resistencia de esos testimonios”. Y también una diferencia, la “más grande” que ella encontró: la escucha de esos testimonios. “En Argentina, durante los últimos cinco años tuvimos la dichosa experiencia de vivir un cambio radical en las condiciones de escucha del sufrimiento de las víctimas. En España, la crueldad de darles la espalda no puede seguir ocurriendo”.

Tras las palabras de Ana Mesutti, abogada de la querella argentina contra el franquismo, continuó el juez federal Rafecas, encargado de cerrar la visita. “Difícilmente podremos construir una democracia en serio si no llevamos justicia, verdad y reparación a los crímenes más graves que se pueden cometer. Hay una incompatibilidad de base si se pretende construir una democracia en base a una política de impunidad y olvido respecto de esta clase de crímenes”, remarcó en relación a España. Sobre Argentina, en cambio, observó que “está en el otro extremo, consolidando cada vez más esos valores”.

https://www.pagina12.com.ar/280977-el-recuerdo-de-los-desaparecidos-de-espana-y-argentina

 

Puntal – Cómo es el trabajo de la Esma por la memoria en cuarentena

El museo del ex Centro Clandestino de Detención en Buenos Aires, el más grande a nivel nacional, realiza una serie de charlas online con sobrevivientes que cuentan sus historias

POR LUIS SCHLOSSBERG
Los espacios que trabajan con la memoria también debieron adaptarse al contexto actual y eligieron interesantes propuestas para seguir el vínculo con la ciudadanía y el desarrollo de los valores que promueven. En este marco, desde el Museo de la Memoria de la Esma (donde funcionaba el centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada) lanzó una serie de entrevistas a sobrevivientes, en las que relatan sus historias y analizan la construcción de la memoria.

Virginia Croatto, directora de Contenido y Producción Museográfica, se refirió a las actividades que están realizando durante el aislamiento social obligatorio, y aseguró: “Para nosotros, encarar este contexto fue un desafío, ante el cierre del museo y repensar el trabajo con la memoria, por lo que se replantearon alternativas a la presencialidad”.

En este sentido, comentó que por un lado, “decidimos mostrar cómo es el museo, con algunos recortes de la sala de manera virtual, a modo de presentación, contando qué funcionó en ese lugar y cómo es el museo”. Asimismo, comentó: “A la muestra permanente la tenemos basada en testimonios judiciales, es un modo de ordenar la narración, lo que se ha dicho en juicios y que tiene una característica distinta de la de cuando se habla con alguien en la intimidad. Además, siempre hacemos el acompañamiento a todos los sobrevivientes, con los que mantenemos el vínculo desde el museo y siempre acompañan las actividades que aquí hacemos”.

– ¿Cómo surgieron las charlas con sobrevivientes del centro clandestino?

– Cuando comenzó la cuarentena surgió la idea de que, más allá de que los testimonios que tiene el museo son de sede judicial, tener otro tipo de relato, en una dimensión más íntima, en la que puedan contar lo que desean sin tener que expresarse ante la Justicia, porque eso implica un discurso dirigido a probar algo, más que las reflexiones que se puedan hacer. En esa línea, tuvimos la idea de entrevistar a los sobrevivientes.

– ¿Qué respuesta han tenido por parte de los sobrevivientes a esta convocatoria para las charlas?

– En general fue muy buena. Hay que tener en cuenta que el grupo de sobrevivientes de la Esma es muy numeroso, comparado con otros excentros clandestinos como La Perla. Por esto hay distintas posiciones respecto del museo, algunos que no estuvieron tan de acuerdo con su construcción, otros que no lo estaban pero a medida que el museo cumplió una función social se fueron acercando, o se reencontraron con la idea de un lugar modificado. Pero también hay un grupo muy grande que apoyó desde un principio. Siempre es un tema de debate el de la construcción de la memoria, cómo se logra que las cosas terribles no se repitan, y lo que hicimos fue comenzar con quienes estaban más vinculados al museo. De a poco, las personas que no han atestiguado tanto en juicios o películas y entrevistas, se han comunicado para hacer su aporte.

En este sentido, Croatto comentó que muchos de los sobrevivientes se han sumado a esta convocatoria, que por el momento se concentra sólo en quienes estuvieron en el centro clandestino de detención de la Esma, considerando que otros espacios tienen sus iniciativas propias en las redes con características similares. De todas formas, indicó que también se están coordinando interacciones de manera virtual entre familiares de desaparecidos en Argentina y España, con un trabajo de la Justicia trasnacional. La actividad se llevará a cabo este sábado, desde las 17 hs, por el sitio de Facebook del museo de la Esma: “Este encuentro se propone trabajar los cruces entre derechos humanos, arte y justicia, buscando mostrar cómo los avances de Argentina, en términos de Memoria, Verdad y Justicia, contribuyen a visibilizar las violaciones de los derechos humanos acontecidas durante el régimen franquista, silenciadas por los sucesivos gobiernos españoles”, indicaron desde el espacio.

– Al hacer estas charlas en un espacio de acceso a todos, y con el anonimato que ofrecen las redes, ¿han tenido alguna complicación ante el testimonio de algún sobreviviente?

– Por suerte venimos re bien, aunque sabemos que están las teorías del negacionismo y es una posibilidad. En los testimonios judiciales está la búsqueda de la objetividad, o al menos algo que se acerque a ello, pero aquí hay una narración de su proceso de militancia, cómo fue el tiempo del secuestro y cómo ve los procesos de búsqueda de la memoria con la llegada de la democracia.

Finalmente, Croatto comentó que en este período de cuarentena también están aprovechando el uso de las redes para hacer encuentros con docentes, con una jornada que llevaron a cabo con más de 500 profesores, sumada a la difusión de otros contenidos relacionados a la memoria.

Cómo es el trabajo de la Esma por la memoria en cuarentena

Tiempo Argentino – El Museo de la ESMA homenajea a las víctimas del franquismo en su visita virtual

Este sábado a las 17 se realiza la tercera Visita de las Cinco virtual con un evento dedicado a las desaparecidos y los desaparecidos de España y Argentina.

El Museo Sitio de Memoria de la ESMA realiza este sábado su tradicional Visita de las Cinco dedicada las víctimas del franquismo. La visita se realiza de manera virtual a las 17 bajo el título de “Los desaparecidos y las desaparecidas de España y Argentina. Arte, testimonio y justicia”.

“El encuentro se propone atravesar las resonancias de los testimonios de las víctimas del franquismo y la dictadura argentina. A través de los puntos de conexión entre derechos humanos, arte y justicia, se buscará mostrar cómo los avances de Argentina, en términos de Memoria, Verdad y Justicia, contribuyeron a visibilizar las violaciones de los derechos humanos acontecidas durante el régimen franquista, silenciadas por los sucesivos gobiernos españoles”, señala la invitación al recorrido virtual realizada por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y el Museo Sitio de Memoria ESMA.

La actividad contará con palabras de bienvenida de Alejandra Naftal, directora del Museo Sitio de Memoria ESMA; y Cecilia Sosa, investigadora del proyecto Staging Difficult Pasts del Reino Unido.

Durante la visita se presentará el videoarte dirigido por Alejo Moguillansky, que pone en diálogo fragmentos de la obra teatral “El pan y la sal” (Raúl Quirós, 2015), basada en la transcripción literal del juicio contra Baltasar Garzón en 2012; y testimonios de sobrevivientes del terrorismo de Estado brindados en la causa ESMA. Los testimonios de “El pan y la sal” serán leídos por los actores y las actrices de Argentina: Eugenia Alonso, Ana María Castel y Mauricio Minetticon, dirigidos/as por Rubén Szuchmacher.

El evento incluirá además un panel en vivo que contará con los siguientes participantes: Lola Berthet, actriz, directora del Centro Cultural Conti; Emilio Silva, sociólogo, nieto de desaparecidos, integrante de la Asociación Memoria Histórica (España); Raúl Quirós, autor de El pan y la sal; Mariana Tello, antropóloga, directora del Archivo Nacional de la Memoria; Ana Mesutti, abogada en la querella argentina contra el franquismo y Daniel Rafecas, juez federal en causas de Lesa Humanidad.

La cronista en esta oportunidad será María Delgado, profesora de Royal School of Speechand Drama, Universidad de Londres e investigadora de Staging Difficult Past.

Se puede participar de la visita a través de las redes del Sitio de Memoria. La actividad se trasmitirá en vivo a través de la cuenta de Facebook de la institución https://www.facebook.com/SitiodeMemoriaESMA/ o a través de Youtube, en el canal del sitio.

El Museo de la ESMA homenajea a las víctimas del franquismo en su visita virtual

Telam – Los testimonios de las víctimas del franquismo y la dictadura argentina, en un evento de la ex ESMA

La Secretaría de Derechos Humanos y el Museo Sitio de Memoria ESMA realizarán mañana un evento virtual en el que se escucharán testimonios de las víctimas del franquismo en España y de la dictadura militar argentina, se informó en un comunicado.

“La Visita de los Cinco”, un evento propuesto por el Museo que se realiza el último sábado de cada mes, tendrá como temática en la edición de mañana “Los desaparecidos y las desaparecidas de España y Argentina. Arte, testimonio y justicia”.

La actividad se podrá seguir virtualmente desde las 17 en https://www.facebook.com/SitiodeMemoriaESMA y en https://www.youtube.com/c/MuseoSitiodeMemoriaESMA y “se propone atravesar las resonancias de los testimonios de las víctimas del franquismo y la dictadura argentina”.

El Museo realiza en forma mensual una visita abierta al público en compañía de invitados especiales que dialogan con el público sobre su historia vinculada a la ex ESMA.

“A través de los puntos de conexión entre derechos humanos, arte y justicia, se buscará mostrar cómo los avances de Argentina contribuyeron a visibilizar las violaciones de los derechos humanos durante el régimen franquista, silenciadas por los gobiernos españoles”, agregó el comunicado del Museo.

En tanto, abrirán el encuentro la directora del Museo, Alejandra Naftal, y Cecilia Sosa, investigadora del proyecto “Staging Difficult Pasts” del Reino Unido.

Durante la actividad se presentará un breve ensayo cinematográfico dirigido por Alejo Moguillansky, que pone en diálogo fragmentos de la obra teatral de Raúl Quirós “El pan y la sal”, basada en la transcripción del juicio contra Baltasar Garzón en 2012, y testimonios de sobrevivientes de la causa ESMA.

El evento incluirá también un panel del que participarán la actriz y directora del Centro Cultural Conti, Lola Berthet, y el nieto de desaparecidos e integrante de la Asociación “Memoria Histórica” de España, Emilio Silva.

Además de Quirós, participarán la directora del Archivo Nacional de la Memoria, Mariana Tello; la abogada en la querella argentina contra el franquismo, Ana Mesutti, y Daniel Rafecas, juez federal en causas de lesa humanidad.

Revista Haroldo – Los espacios de memoria en pandemia

Por Bárbara Komarovsky

A 107 días del inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio Revista Haroldo realizó un relevamiento sobre cómo están trabajando los espacios de memoria en pandemia y comprobó que no hay brazos caídos: las actividades y propuestas se adaptaron a los nuevos formatos, virtuales, y suman nuevos públicos. Qué se está haciendo en el Olimpo, Orletti, el Museo Sitio de Memoria ESMA, la ex Comisaría Quinta de La Plata, el Faro de Mar del Plata, el Espacio Memoria (ex D2) de Mendoza, “El Infierno”, de Avellaneda; la ex D2, La Perla y el Campo de la Ribera en Córdoba y el Museo de la Memoria en Rosario.

¿Reinventarse? ¿Reformarse? ¿Repensarse? Los ex centros clandestinos de la dictadura cívico-militar transformados en espacios o museos de memoria perdieron, con la cuarentena impuesta por la pandemia del Coronavirus, un aspecto central de su tarea: el contacto directo con lxs visitantes, lxs artistas, entre lxs trabajadorxs. La posibilidad de poder pensar, discutir e intercambiar cara a cara, de proyectar las estrategias para hacer propia y más comprensible la historia reciente.

Quizá estos espacios tengan que reinventarse, transformarse o al menos repensarse. Y ninguna virtualidad reemplazará la posibilidad de estar en los sitios, de respirar el aire en esos lugares que aún son prueba judicial, de conversar con lxs sobrevivientes que pasaron por allí. Pero lo cierto es que las propuestas no se detuvieron sino que tomaron otra forma, que se está pensando mientras se anda el camino. Revista Haroldo hizo un relevamiento acerca del funcionamiento durante la cuarentena de dichos sitios, en toda la Argentina, y comprobó que no hay brazos caídos: las actividades siguen en formato virtual o, en contados casos, en forma presencial con guardias mínimas.

Las cuentas de Facebook, Instagram y Twitter y las páginas web de las instituciones son las principales plataformas disponibles para generar el intercambio. Hay propuestas amplias y variadas de conferencias, capacitaciones, materiales y propuestas educativas o recordatorios de episodios de la historia reciente. A la vez, las redes sociales se convirtieron en canales de denuncia de atropellos a los derechos humanos de las poblaciones más vulneradas o bien para amplificar las redes de contención en el marco de la pandemia por el Covid 19.

Porque los espacios de memoria también son presente. Tal es el caso de El Olimpo, que en sus redes anuncia las distintas ollas populares que tienen lugar en el barrio porteño de Floresta y detalla los espacios que desarrollan tareas solidarias. Pero también se permite pensar en el regreso: en estos meses comenzaron a desarrollar la propuesta “Sentemos presente. Proyectos de entre casa. Soñando con la vuelta” en el que convocan a la comunidad a generar diseños (hay una plantilla para descargar) sobre los bancos de calle que circundan el predio. La consigna es que “esas imágenes representen los sueños de las y los compañeros detenidos-desaparecidos y los nuestros”.

En la misma línea desde el sitio de La Perla, en Córdoba, armaron una convocatoria abierta para presentar afiches bajo la consigna “Cada derecho, todos los derechos”. La propuesta, que se hace en conjunto con la Facultades de Artes y de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba, es producir material que represente las múltiples prácticas de resistencia por la defensa, promoción y ampliación de derechos en nuestro país.

Otro de los objetivos que se plantearon desde dicha provincia es el fortalecimiento del proyecto “Presentes. Memoria virtual” que ya cuenta con más de 1.200 historias y relatos de detenidos-desaparecidos entre 1966 – 1983 “cuya memoria, de distintas formas, está ligada a Córdoba”.

Asimismo, el Faro de la Memoria de Mar del Plata propone que el #Quedateencasa “sea una oportunidad para seguir recordando y homenajeando a nuestrxs compañerxs”. “La lucha de lxs 30.000 hoy cobra más vigencia que nunca: un proyecto de comunidad en el que estén todxs incluidxs, con derechos garantizados e igualdad de oportunidades. Hoy creemos que es esa organización de la comunidad la que nos puede salvar de la pandemia mundial que estamos sufriendo”. En ese sentido, convocan a buscar en los archivos fotos y cartas o escribir sobre un familiar, amigx o compañerx “para recuperar sus sueños, sus luchas, sus proyectos, sus historias de vida”.

El Espacio para la Memoria y los Derechos Humanos de Mendoza (ex D2) también está compartiendo contenidos en las plataformas virtuales: por un lado una serie de publicaciones de producciones, ligadas a lo artístico, realizadas por detenidos desaparecidos y por sobrevivientes de los “centros de secuestro y torturas de la provincia” y por el otro se está actualizando el listado de víctimas del Terrorismo de Estado de y en Mendoza entre 1971 y 1983.

Además, en las distintas jurisdicciones en las que estaba pendiente el inicio de juicios por delitos de lesa humanidad, la comunidad está motorizando el comienzo de estos procesos. Tales son los casos de Córdoba, donde debe arrancar el décimo juicio por los crímenes cometidos en esa provincia (causas Diedrichs y Herrera) y de Avellaneda (provincia de Buenos Aires) donde comenzará el proceso por los delitos cometidos en “El Infierno”.

En tanto, Abuelas de Plaza de Mayo continúa con la campaña “La búsqueda desde casa”, en la que convoca a que quienes tengan dudas sobre su origen se acerquen a la institución; además de los canales habituales (se pueden hacer consultas al mail dudas@abuelas.org.ar), se habilitaron dos líneas de WhatsApp. “Mientras #NosQuedamosEnCasa ayudemos a que otros y otras #VuelvanACasa”, proponen las Abuelas que ya restituyeron la identidad de 130 hombres y mujeres.

24 de marzo y después

El jueves 19 de marzo el presidente Alberto Fernández anunció el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Por esos días los organismos de Derechos Humanos comunicaron una decisión histórica: para preservar la salud, suspenderían por primera vez desde la vuelta de la democracia las marchas en todo el país por el 24 de marzo. En el mismo anuncio, convocaron a seguir trabajando el tema en las casas y lanzaron el hashtag #PañuelosConMemoria para que cada quien suba a sus redes fotos con las consignas históricas. Pero la cuarentena continuó (aunque algunas provincias ya están en la fase de distanciamiento social) y empezaron a transcurrir otras fechas marcadas en rojo en el calendario de la memoria como el 20 de mayo, día que se realiza la marcha del silencio en Uruguay o el 29 de ese mismo mes, aniversario del Cordobazo.

En ese sentido, en sus redes los espacios de memoria recuerdan sus propias efemérides. Orletti, ubicado en el barrio porteño de Floresta, posteó el 11 de mayo que “exactamente 44 años atrás, se otorgó posesión del inmueble a los represores”. El lugar, que funcionaba como un taller mecánico, fue la base del Plan Cóndor; allí estuvieron secuestrados unos 300 ciudadanos y ciudadanas de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, Perú y Cuba. Fue desmantelado en noviembre de 1976, hecho que se aceleró por la fuga de dos secuestrados.

Educación y formación en el territorio virtual

Uno de los objetivos centrales de todos los referentes de los espacios de memoria consultados por Revista Haroldo es poder aportar material educativo a lxs docentes y formadores para que sumen contenidos, ahora que las clases se imparten de modo virtual. Así lo explicó Matías Capra, trabajador de La Perla, en Córdoba, quien comentó que junto al resto de los sitios de la provincia (Archivo Provincial de la Memoria / ex D2 y Campo de la Ribera) hay un trabajo pedagógico en común con distintas propuestas que tienen que ver con producciones, ejercicios y cuestiones artísticas apuntadas a todos los niveles educativos.

Entre esas actividades están las “Cartas de navegación”, una serie de “secuencias didácticas para trabajar en la escuela” que buscan responder a las preguntas sobre qué pasó el 24 de marzo de 1976 y cómo se implementó el Terrorismo de Estado en Córdoba. El objetivo es, siempre, formular nuevas preguntas: “Periplos –indica el material- se llaman aquellas connotaciones que provienen de tiempos lejanos y nos invitan a recorrer nuestros propios caminos; con nuestros conocimientos, quehaceres y ganas, tomando la experiencia de otros aventureros. Sabiendo que los caminos de la memoria son infinitos, intrincados y colectivos; las cartas de navegación buscan aportar a la reflexión y discusión sobre nuestro pasado reciente en las escuelas y espacios educativos, y sobre todo abrir nuevas preguntas y caminos…nuevos periplos”.

El Olimpo proponer seguir “activando derechos en casa” a través de preguntas sencillas como “¿Qué es un derecho?” y “¿Todos tienen los mismos Derechos?”. Las actividades están acompañadas por material audiovisual del canal Pakapaka.

Asimismo, continúan actividades que ya tienen un espacio ganado en la agenda de la memoria. Por caso, la Visita de las 5, una propuesta que lleva adelante el último sábado de cada mes el Museo Sitio de Memoria ESMA y que se aggiornó al formato virtual. El 27 de junio, bajo el título “Compromiso social y militancia estudiantil: los valores de una generación”, la “visita” fue en homenaje a Franca Jarach (desaparecida el 25 de junio de 1976) y participaron de un conversatorio su mamá Vera, Madre de Plaza de Mayo; el abogado y compañero de Franca en el Nacional Buenos Aires Aníbal Ibarra; Beatriz Ruiz y Diana Guelar, co-autoras con Vera Jarach del libro “Los chicos del exilio”, la vocal del Centro de Estudiantes del Nacional Buenos Aires Malena Arouh, y Marta Álvarez, sobreviviente de la ESMA. La Visita de las 5 siempre es narrada por un cronista, que en esta oportunidad fue Martín Kohan. También estuvieron presentes en el Zoom la directora del espacio, Alejandra Naftal y el secretario de Derechos Humanos Horacio Pietragalla Corti.

Una de las metas de las instituciones es brindar recursos. En ese sentido el Museo de la Memoria de Rosario, que a diferencia del resto de los espacios consultados por Revista Haroldo no funcionó como centro clandestino durante la dictadura, puso a disposición al comienzo de la cuarentena algunas de las piezas de la muestra permanente y habilitó el acceso a los 26 libros que componen la colección “Déjame que te cuente”, textos que narran aspectos de la vida de un desaparecido/desaparecida o asesinado/asesinada de Rosario durante el terrorismo de Estado. Se trata de libros de producción artesanal. El proyecto, cuentan desde el Museo, está teniendo buena repercusión y se encuentra aún abierto: cada año se agregan más historias.

El Museo también colgó en web la pieza audiovisual “Errores crímenes calamidades”, que toma su nombre de la Carta Abierta que el periodista y escritor Rodolfo Walsh escribió desde la clandestinidad el 24 de marzo de 1977, en la que se narran los acontecimientos políticos y sociales más importantes del periodo de 1930 a 1983, explorando la genealogía de la violencia que subyace en el terrorismo de Estado de la dictadura cívico-militar iniciada en 1976.

Las capacitaciones, que se realizaban de modo presencial, ahora son virtuales. La directora del Museo, Viviana Nardoni, señala que, junto a su equipo de trabajo, consideran que el terreno digital abrió “nuevos públicos” que quizás antes no se animaban a visitar el espacio y ahora lo consideran.

El foco del trabajo del Museo está en los jóvenes entre los 15 y 30 años, por eso hay un intercambio permanente con las escuelas medias. Pero también incursiona en otros territorios: hace un tiempo lanzaron el proyecto “Escribirte en la historia” que aborda detalles de las vidas de víctimas de violencia institucional en Rosario. Son textos escritos por periodistas e ilustrados por diseñadores.

Hay algunas pocas actividades que continuaron su curso en modo presencial y son las que están ligadas al proyecto “Constructores territoriales en derechos humanos”, una derivación del programa Jóvenes y memoria, en el que trabajan, ya desde hace tres años, chicos y chicas de barrios populares. En los últimos meses visitaron centros de refugio para personas en situación de calle para desarrollar experiencias lúdicas. Los jóvenes que participan de este programa reciben formación en derechos humanos, género y diversidades también para ser guías del museo para grupos juveniles.

“Somos muy de sacar el museo a la calle”, afirma Nardoni. Antes de la cuarentena, tres veces al año, el museo presentaba sus muestras en pueblos pequeños a través de un programa de itinerancia.

Otros espacios, al tiempo que piensan estrategias para “el afuera”, están aprovechando la cuarentena para pensarse hacia adentro: formarse en distintos temas o armar nuevas propuestas. Tal es el caso del Campo de la Ribera, en Córdoba, donde los trabajadores están investigando en dos ejes: la historia del espacio, desde sus orígenes como una iglesia jesuita construida alrededor de 1850 y cómo trabajar con los más chiquitos, del nivel inicial, abordando temas como el derecho a la identidad.

En relación con los orígenes del espacio hasta ahora se sabía que había comenzado a funcionar como centro clandestino en diciembre de 1975. Sin embargo, en el último tiempo, declararon en los juicios testigos de Jehová que, al negarse a hacer la conscripción por su fe religiosa, eran declarados objetores de conciencia y enviados al Campo de la Ribera. Esos jóvenes, hoy adultos, afirmaron que el espacio había operado de modo clandestino incluso antes de diciembre de 1975.

También en el sitio de memoria de la excomisaría Quinta de La Plata están abocados al trabajo de investigación. El espacio, uno de los últimos en abrir al público –en 2019- está a la espera de una puesta en valor para iniciar una propuesta museográfica y en cuarentena, están armando los contenidos. La idea es generar distintas “estaciones” en las que lxs visitantes obtengan información sobre los juicios, acerca del espacio como maternidad clandestina, y sobre las historias de vida y militancia de quienes pasaron por allí. Asimismo, el espacio tiene un anexo donde, hasta el confinamiento, se realizaban actividades culturales. Ahora, en las redes se pueden ver videos de los artistas que pasaron por allí.

En Mendoza están ultimando los contenidos para un curso de capacitación docente con puntaje propuesto y organizado por el EPM exD2 que las autoridades de Educación provincial aprobaron recientemente.

“La verdad es que es difícil pensar nuevas estrategias para un lugar que está abierto todos los días con decenas de pibes y pibas circulando, es complejo de atravesar”, admite María Julia Portas trabajadora e integrante de la Mesa de la Memoria del ex CCDTyE “El Infierno” de Avellaneda a Revista Haroldo. En ese espacio venían realizando un trabajo con la Universidad Nacional de Avellaneda en el que los estudiantes cursan con trabajadores del Espacio materias vinculadas a la memoria y el territorio. Justamente uno de los temas que se proponen investigar ahora es qué pasa con los espacios de memoria en estos contextos.

Este es uno de los espacios que continúa abierto, con una guardia mínima, porque allí también funciona la Secretaría de Derechos Humanos local que recibe denuncias por la situación de los detenidos y detenidas tanto en comisarías como penales de la zona.

En la cuenta del debe, desde el espacio del Archivo Provincial de la Memoria/exD2 de Córdoba, comentan que en 2019 hubo 12.000 recorridos pedagógicos en los que participaron no solamente escuelas sino también gremios, comedores y organizaciones barriales. María Eleonora Cristina, referente del espacio, señala que las dificultades también son en términos de infraestructura. En la ex D2 además del sitio, funciona la Comisión Provincial de la Memoria y el Archivo. Cristina cuenta que al no tener acceso remoto -por ser documentación sensible- están “resolviendo cómo pueden” algunos pedidos vinculados a trámites administrativos.

Asimismo lamentan que este año no se podrán llevar adelante las actividades de la Semana de la Memoria, que reúne a cientos de chicxs, desde 2007. Por ese ciclo pasaron activistas, músicxs y escritorxs como Marlene Wayar, Camilo Blajaquis, Laura Devetach, María Teresa Andruetto, Carli Jimenez (el hijo de la Mona) y Camila Sosa Villada. Tampoco se harán una serie de festivales y las sesiones del Concejo Deliberante y la legislatura provincial que estaban pautadas para desarrollarse en el Campo de la Ribera, que en 2020 conmemora 10 años desde su apertura como espacio de memoria. Mario Paredes, director del espacio, cuenta que también estaban preparando la señalización del barrio Campo de la Ribera con los rostros de los desaparecidos y los militantes populares asesinados.

La vuelta

Distintos referentes de los espacios para la memoria, en especial los que funcionan fuera del AMBA creen que, pasado el invierno, podrán volver a trabajar a puertas cerradas. Y estiman que aunque se reanuden las clases, este año los chicxs no van a volver a visitar los sitios. Sin embargo, en La Perla, por caso, para no perder el contacto con los colegios, les están pidiendo a los docentes que escriban sobre su experiencia al visitar el espacio.

Nicolás Kippes, del Instituto Parroquial Bernardo D`Elia de Carlos Paz, estuvo en octubre 2019 y escribió: 𝘌𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘮𝘦𝘳 𝘮𝘰𝘵𝘪𝘷𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘳𝘳𝘦𝘳 𝘓𝘢 𝘗𝘦𝘳𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘢𝘭𝘶𝘮𝘯𝘰𝘴 𝘳𝘢𝘥𝘪𝘤𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘢𝘺𝘶𝘥𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘦𝘴𝘱𝘢𝘤𝘪𝘰 (𝘢𝘴í 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘦𝘭 𝘈𝘳𝘤𝘩𝘪𝘷𝘰 𝘗𝘳𝘰𝘷𝘪𝘯𝘤𝘪𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘔𝘦𝘮𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘰 𝘦𝘭 𝘊𝘢𝘮𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘙𝘪b𝘦𝘳𝘢), 𝘣𝘳𝘪𝘯𝘥𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘩𝘰𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘵𝘳𝘪𝘥𝘪𝘮𝘦𝘯𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭𝘪𝘻𝘢𝘳 𝘭𝘰𝘴 𝘱𝘳𝘰𝘤𝘦𝘴𝘰𝘴 𝘩𝘪𝘴𝘵ó𝘳𝘪𝘤𝘰𝘴. 𝘗𝘰𝘳 𝘵𝘳𝘪𝘥𝘪𝘮𝘦𝘯𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭𝘪𝘻𝘢𝘳, 𝘩𝘢𝘨𝘰 𝘳𝘦𝘧𝘦𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘰𝘴𝘪𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘥𝘢𝘳 𝘦𝘯𝘵𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘮𝘢𝘵𝘦𝘳𝘪𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘷𝘰𝘭𝘶𝘮𝘦𝘯 𝘺 𝘴𝘪𝘨𝘯𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘦𝘧𝘦𝘤𝘵𝘪𝘷𝘢, 𝘢 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘢 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘢𝘭𝘶𝘮𝘯𝘰𝘴, 𝘦𝘯𝘤𝘦𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘣𝘪𝘥𝘪𝘮𝘦𝘯𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘱𝘭𝘢𝘯𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘭𝘪𝘣𝘳𝘰.

También están evaluando, que, de regresar las clases, lxs trabajadorxs del área de pedagogía puedan ir a las escuelas.

Encuentro federal

A comienzos de junio, representantes de distintos espacios para la memoria en todo el país se reunieron de modo virtual con el Secretario de Derechos Humanos de la Nación para coordinar acciones en común. Se discutió sobre cómo se trabaja con la recepción de turistas, la promoción para personas adultas no informadas, las visitas y actividades para menores de edad y la transmisión de la memoria a través de otros lenguajes. El primero de esos encuentros había sido en forma presencial el 13 de diciembre de 2019 y el tema fue la producción de documentación para el Expediente de candidatura del Museo Sitio de Memoria ESMA a la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco.

Leonardo Fossati, nieto recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo y referente del espacio para la memoria Comisaría Quinta de La Plata, que estuvo presente en la reunión virtual, dice que fue un “encuentro inicial, de presentación en el que todos contamos nuestra experiencia en cuarentena y cómo nos fuimos adaptando”. Se habló de una posible apertura de los espacios, pasado el invierno, de acuerdo a cómo evolucione la pandemia por el Coronavirus.

Se programó una nueva reunión para el mes de septiembre y una de las iniciativas que surgió –cuenta Julia Soulier, referente de La Perla- fue generar encuentros por regiones para trabajar los temas en común.

El primero de estos encuentros regionales -convocados por la Dirección Nacional de Sitios de Memoria y el Consejo Federal de Derechos Humanos- se realizó a mediados de junio con funcionarixs del área de Derechos Humanos de la región Patagonia. Estuvieron presentes representantes de las provincias de Neuquén, Tierra del Fuego, Chubut y Río Negro. El objetivo de la reunión fue avanzar en una agenda de trabajo federal sobre Espacios para la Memoria, que incluye una propuesta de actualización del Catálogo de Espacios de Memoria, que fue confeccionado en 2015, y la preparación de un Encuentro Nacional de los mismos.

“Estamos llevando adelante estos encuentros regionales sobre temáticas que cruzan a los Espacios para Memoria. La idea es poder conversar con más de los 40 espacios que existen en todo el país”, señalaron desde la Dirección Nacional de Sitios de Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos. “Para nosotros es muy importante escucharlos, que nos cuenten la realidad actual de los Espacios de Memoria, las actividades que llevan adelante en este contexto de pandemia, y las cuestiones de preservación y los proyectos de obra”, puntualizaron.

La misión de los espacios de memoria es en el presente: se busca acercar la historia reciente a las nuevas generaciones, aportar información para los juicios, formar a la ciudadanía sobre el terrorismo de Estado para reivindicar el valor sobre la vida, la libertad y la construcción colectiva. Es presente porque los delitos de lesa humanidad que se están juzgando se siguen cometiendo hasta que no haya condenas en todos los juicios y porque los casi 300 bebés –hoy adultos- robados siguen sin conocer su identidad. Y no hay pandemia que frene ese trabajo.

Glosario de redes sociales de los espacios para la memoria dependientes de la Dirección Nacional de Sitios de Memoria:

La Escuelita de Famaillá – Prov. de Tucuman
Facebook: La Escuelita de Famaillá
Instagram: @escuelitadefamaillá
Twitter: @EscFamailla
Pagina web

Ex CCDTyE Olimpo – Ciudad de Buenos Aires
Facebook: Ex CCDTyE Olimpo
Instagram: @exccdolimpo
Pagina web

Ex CCDTyE Automotores Orletti- Ciudad de Buenos Aires
Facebook: exccautomotoresorletti
Instagram: @sdmorletti
Blog

Ex CCDTyE Atletico – Ciudad de Buenos Aires
Facebook: memoriaexatletico
Instagram: @memoriaexatletico
Blog

Ex Esim (El Faro) – Mar del Plata – PBA
Facebook: Colectivo Faro de la Memoria
Twitter: farodelamemoria
Instagram: @faromemoria

Ex CCDTyE Virrey Cevallos – Ciudad de Buenos Aires
Facebook: Virrey Cevallos Espacio para la Memoria

Otros sitios consultados:
– Museo Sitio de Memoria ESMA (Ciudad de Buenos Aires)
– La Perla (Córdoba)
– Archivo Provincial de la Memoria ex D2 (Córdoba)
– Campo de la Ribera (Córdoba)
– Espacio Memoria ex Comisaría 5ta La Plata (provincia de Buenos Aires)
– Espacio Memoria y Derechos Humanos ex Infierno, Avellaneda (provincia de Buenos Aires)
– Espacio para la Memoria Ex D2 (Mendoza)
– Museo de la Memoria de Rosario

Los espacios de memoria en pandemia

Página 12 – La visita de las 5 a la ESMA, remota y dedicada a la joven Franca Jarach

“Compromiso social y militancia estudiantil: los valores de una generación” fue el nombre del encuentro que en tiempos normales consiste en una visita guiada de tres horas por el que fuera un emblemático centro del horror en dictadura. Detalles del segundo encuentro a distancia.

Franca Jarach tenía 18 años cuando, un 25 de junio de 1976, fue secuestrada, detenida en el centro clandestino de la ESMA y, luego, desaparecida. Militante de la UES mientras cursaba la secundaria en el Nacional Buenos Aires, la historia de Franca es la evocación a toda una generación comprometida que fue desaparecida y torturada durante la última dictadura cívico militar. Por este motivo, a ella estuvo dedicada la “Visita de las cinco”, de este sábado una actividad que organiza el Museo Sitio de Memoria ESMA los últimos sábados de cada mes en homenaje a los detenidos desaparecidos.

“Compromiso social y militancia estudiantil: los valores de una generación” fue el nombre de la visita que, por segunda vez desde que empezó la cuarentena, se realizó de forma remota. El encuentro –del que participaron la madre de Franca, Vera Jarach; el ex jefe de gobierno y compañero de Franca en el secundario, Aníbal Ibarra; Beatriz Ruíz y Diana Guelar, autoras del libro “Los chicos del exilio”; la sobreviviente de la ESMA, Marta Álvarez; la estudiante y vocal del Centro de Estudiante del Nacional Buenos Aires, Malena Arouh; y el escritor Martín Kohan – tenía como objetivo “seguir construyendo memoria colectiva de manera remota” y poder encontrarse, en esta ocasión, “para hablar de la militancia estudiantil y el compromiso social de toda una generación”, según indicó Alejandra Naftal, directora del museo.

La visita comienza con Vera Jarach, histórica referenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y madre de Franca. Ella es un recuadrito en la pantalla, con la cabeza casi pegada a la cámara de la computadora para escuchar mejor, el flequillo blanco y lacio cayéndole por la frente y escondiendo una sonrisa que le arruga los ojos. Vera, con 92 años, se lanza sobre la pantalla, atraviesa la virtualidad y pregunta: “¿Se me escucha bien? ¿Pasaron ya el video? Pensé que lo iban a pasar primero”. El resto de las y los integrantes se ríen, cariñosos, y le explican que lo acaban de pasar. El video, con el que se da comienzo la trasmisión, consiste en una voz en off que recita un poema que escribió su hija en la adolescencia, y comienza así: “A la mañana paso cerca de un sitio rodeado de muros altos grises tristes sucios de carteles, de vote lista azul un día miro adentro es una villa miseria. Gente más gente. Vestida de tela barata desnuda de felicidad. Una chica me ofrece limones ‘cien la docena, cómpreme’. Tiene trece años, más o menos mi edad”.

Vera, sin embargo, a pesar de las dudas, de su edad, de si funciona el micrófono o Internet, arremete con firmeza: “Este encuentro no es totalmente remoto. Me voy emocionando de antemano porque los recuerdos, las voces de sus compañeros, su afecto, no son virtuales. Existen y están acá presentes”. Las voces a las que se refiere son las de Aníbal Ibarra y Diana Guelar, compañeros de Franca durante el secundario, y la de Marta Álvarez, quien se encontró a Franca en la ESMA cuando estuvieron secuestradas. “Con Franca compartimos una época, una escuela y una edad. Vivimos la dictadura durante una adolescencia de pasiones, valores y amistades que son para siempre. Y ella, como tantos jóvenes, fue una enemiga para la dictadura, porque llevaba esos principios de amor por la justicia a la militancia”, recuerda Ibarra.

La traba del silencio, de la culpa o la dificultad para hablar de las experiencias sufridas — ya sea el exilio o la detención en un centro clandestino- – es uno de los hilos que guían la visita, además del recuerdo de una época de militancia. “Costaba mucho hablar, había una especie de jerarquía del dolor, y no nos sentíamos habilitados para hablar porque habíamos tenido la suerte de sobrevivir”, cuenta Beatriz Ruíz. “No era fácil encontrarnos con los familiares y hablar de sus hijos que no estaban más siendo un sobreviviente que había pasado por esa misma situación y estaba con vida”, explica, por su parte, Marta Álvarez. Sin embargo, ambas cuentan que conocerla a Vera fue una de las mejores cosas que les pasó, que las habilitó a hablar. “Las Madres tenemos tres consignas: Memoria, Verdad y Justicia. Yo tengo un cuarta y es ‘Nunca más el silencio'”, proclama, Vera Jarach.

Informe: María Cafferata

La visita de las 5 a la ESMA, remota y dedicada a la joven Franca Jarach | Fue secuestrada y desaparecida cuando tenía 18 años

Ansa – Ricordo a Buenos Aires di Franca Jarach

(ANSA) – BUENOS AIRES, 28 GIU – Il Museo ‘Luogo della Memoria’ costituito nella ex Scuola di meccanica della Marina (Esma) argentina a Buenos Aires, che fu uno dei più efferati luoghi di tortura clandestini durante la dittatura (1976-1983), ha dedicato ieri la sua tradizionale ‘Visita delle 17’, che realizza l’ultimo sabato di ogni mese, alla figura di Franca Jarach, sequestrata e ‘desaparecida’ il 25 giugno 1976.

Franca, che al momento del sequestro aveva 18 anni e studiava nel Liceo Nacional di Buenos Aires, era figlia di Vera Jarach che oggi, a 92 anni, è senza dubbio la più nota Madre di Plaza de Mayo di nazionalità italiana. Trasferitasi da giovane in Argentina per sfuggire alle leggi razziali esistenti in Italia durante il fascismo, dopo il dramma della scomparsa della sua unica figlia, da 44 anni, indomita, si batte quotidianamente in Argentina ed in Europa perché la società tutta non dimentichi il dramma dei 30.000 desaparecidos causati dalla dittatura del generale Jorge Rafael Videla.

Durante l’incontro virtuale, a cui sono intervenute centinaia di persone, Jarach ha ribadito la sua volontà di continuare ad impegnarsi per rivendicare la “meravigliosa e appassionante personalità di Franca” sulla base dell’affermazione di tre ‘Nunca màs!’ (Mai più!), materializzati in un “no deciso all’oblio, al silenzio e all’odio”.

Prima della conclusione dell’incontro, gli organizzatori hanno letto una lettera per Vera Jarach firmata dall’ambasciatore d’Italia in Argentina, Giuseppe Manzo. “So – dice – che la sempre molto attesa ‘Visita de las cinco’ è dedicata a Franca e a quei valori che lei, giovanissima, portava avanti con passione e allegria: quell’impegno sociale e la coscienza civica che da studentessa sapeva diffondere tra gli altri e testimoniare lei stessa con il suo operato e che tu continui da allora a promuovere in Argentina e in Italia”. “Ti mando – conclude il messaggio – il mio pensiero più affettuoso di amico e di ambasciatore del Paese che ha l’onore di averti tra le sue figlie”.(ANSA).

Perfil – Museo ESMA: “Visita de las Cinco” en formato virtual sobre Franca Jarach

La nueva edición de La Visita de las Cinco “virtual” es en homenaje a Franca Jarach, detenida – desaparecida en la ESMA. Este sábado 27 de junio a las 17h.

El Museo Sitio de Memoria ESMA organiza el último sábado de cada mes la “Visita de las Cinco”, un recorrido guiado abierto y gratuito en compañía de invitados especiales que dialogan con el público sobre su historia, que debido a la cuarentena por el coronavirus se trasladó al formato virtual y mañana será sobre Franca Jarach, detenida-desaparecida en ese ex centro clandestino de detención.

“Al igual que en las presenciales tomamos una efemérides, un tema o un caso, en esta oportunidad será Franca Jarach, y convocamos a distintas personas que la puedan recordar desde distintas perspectivas”, explica Alejandra Naftal, directora ejecutiva de la institución en diálogo con Télam.

“Compromiso social y militancia estudiantil: los valores de una generación” es el nombre de la visita virtual que se realizará mañana desde las 17 y en la que participarán la madre de Franca, Vera Jarach, integrante de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y miembro de la Fundación Memoria Histórica y Social; Aníbal Ibarra, abogado y compañero de Franca en el Nacional Buenos Aires; Beatriz Ruiz y Diana Guelar, autoras, junto a Vera, del libro “Los chicos del exilio”; y Martín Kohan, escritor, crítico y docente.

La actividad en la que también estarán Malena Arouh, estudiante y vocal del centro de estudiantes del Nacional Buenos Aires, y Marta Álvarez, sobreviviente de la ESMA, se podrá seguir a través del Facebook de la institución https://www.facebook.com/SitiodeMemoriaESMA/.

“Justamente nuestra misión es que la gente venga a recorrer con su cuerpo, su persona, su bagaje, los espacios en los que sucedieron los hechos entonces no poder hacer la actividad en el lugar es todo un desafío”, sostiene Naftal y resalta que ya hicieron una visita en modalidad virtual sobre Dagmar Hagelin, la joven “sueca” secuestrada por el grupo de tareas de la ESMA y “funcionó muy bien”.

“Lo que tiene de bueno es que podemos convocar gente que no vive en el país y muchos que conocían el museo y han venido a alguna de las visitas anteriores me dijeron que era como estar en el museo”, aseveró.

Desde la organización compartieron un escrito de Franca: “Hoy, a 44 años del secuestro y desaparición de Franca Jarach, sus palabras resuenan con la misma urgencia que cuando las escribió”.

LUGAR
A la mañana paso
cerca de un sitio rodeado de muros
altos grises tristes sucios
de carteles, de vote lista azul
un día miro adentro
es una villa miseria.

Gente
más gente.

Vestida de tela barata
desnuda de felicidad.

Una chica me ofrece limones
“cien la docena, cómpreme”.

Tiene trece años, más o menos
mi edad.

Un almacén ruinoso,
con ratas, con suciedad
con microbios funestos.

Es un sitio rodeado de muros
sucios de crímenes humanos
que son sólo los nuestros.