Agencia EFE – “El Mundial en la ESMA” revela cómo vivieron los desaparecidos el Mundial 78

La muestra “El Mundial en la ESMA”, inaugurada este jueves, revela cómo vivieron la Copa del Mundo de Argentina 1978 los desaparecidos que estaban en la ESMA, el mayor centro de detención ilegal, tortura y asesinato de la última dictadura cívico militar (1976-1983).

“Fui a ver dos partidos, me llevaron a uno en la cancha de Vélez y otro en la de River para ver si alguien se me arrimaba o si alguien me conocía. Por suerte nadie se me acercó. Yo le rogaba a Dios todo el tiempo que no aparezca nadie, porque significaba que si aparecía lo iban a secuestrar como a mí”, relató a Efe Alfredo Ayala, uno de los tantos que estuvieron detenidos en la ESMA.

La Albiceleste se consagró campeona del mundo por primera vez en su historia el 25 de junio de 1978 en el estadio de River Plate, a pocos metros de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

En ese lugar, ahora convertido en el Espacio y Memoria de Derechos Humanos, se podrán ver hasta el 31 de agosto testimonios de quienes estuvieron detenidos, objetos alusivos e información sobre las vivencias de los desaparecidos durante el Mundial.

Ayala contó también que lo llevaron al Obelisco, donde se celebró la obtención del título.

“Así demostraban el poder que tenían. Demostraban que podían sacarte cuando querían y hacer lo que querían con vos”, reveló.

En la muestra hay una sección totalmente dedicada a Lisandro Cubas, quien estando detenido fue forzado a hacerle una entrevista al entonces seleccionador de Argentina, César Luis Menotti.

Cubas no le pidió ayuda al entrenador por temor a la represalia de los militares.

“El Mundial en la ESMA es una muestra que trata de dar cuenta sobre la vida que tuvieron los detenidos desaparecidos cuando transcurría el Mundial 78 aquí en Argentina”, explicó a Efe la directora del Museo Sitio de Memoria ESMA, Alejandra Naftal.

“Una vez un sobreviviente me dijo que aquí en la ESMA había vida, una vida rara, entre tormentos, capuchas, grilletes y torturas, pero también una vida de solidaridad entre los detenidos. Una vida de resistencias”, añadió.

En la inauguración también estuvieron Ricardo Coquet, otro detenido, María Cristina Muro, esposa del desaparecido Carlos Alberto Chiappolini, y el campeón del mundo en 1978 Jorge Olguín.

“No sé como explicar que nosotros realmente no teníamos la menor idea, como no la tenía muchísima gente del país. Hubiéramos deseado, cuando nos enteramos de estas cosas, que todo el país estuviera detrás del triunfo, pero había muchísima gente que sufría. Lo siento de corazón”, dijo en la rueda de prensa de la inauguración Olguín, visiblemente emocionado.

La muestra está dividida en tres partes. La primera, ubicada en la planta baja, trata sobre la vida cotidiana de los desaparecidos durante el Mundial. Se ven objetivos de los detenidos y una videoinstalación en la que se emiten testimonios de quienes estuvieron cautivos en la ESMA.

Las decenas de visitantes, la mayoría de ellos jóvenes, y los periodistas que acudieron a la inauguración se pasaron allí varios minutos en silencio con la vista clavada en los monitores. Ante la quietud de los presentes, que miraban los crueles testimonios con angustia, Naftal tomó la palabra e invitó a continuar con el recorrido.

El segundo piso está completamente dedicado a Cubas y su entrevista a Menotti. En esa sala se exhiben por primera vez los documentos falsos elaborados en la ESMA para esa entrevista. “Fue una situación surrealista”, dijo Naftal a Efe.

La tercera parte es sobre el testimonio de Carlos Bartolomé, quien fue llevado al estadio de River Plate para filmar la final que Argentina le ganó por 3-1 a Holanda.

El “Mundial en la ESMA” se suma a “Tiren papelitos: Mundial ’78 entre la fiesta y el horror”, una muestra inaugurada el 15 de junio en el Parque de la Memoria, un espacio público ubicado en la zona norte de Buenos Aires creado como monumento en honor a las víctimas del terrorismo de estado.

Allí se analiza cómo los militares utilizaron con fines propagandísticos la Copa del Mundo de Argentina 1978.

“Quienes somos los protagonistas de una generación tenemos la misión de dar testimonio, de trasmitir para que ese pasado nos ilumine en algún momento de nuestro presente. El poder de la memoria nos puede hacer un poco mejores como sociedad”, concluyó Naftal.

https://www.efe.com/efe/america/destacada/el-mundial-en-la-esma-revela-como-vivieron-los-desaparecidos-78/20000065-3665746https://goo.gl/C8SFCw

Sputnik – Memoria del genocidio, a 40 años de Argentina campeona del mundo

Por

En lo que fue el mayor campo de concentración argentino se inaugura una muestra que busca recuperar los testimonios de las víctimas de la dictadura cívico-militar. Alejandra Naftal, directora del Museo de la Memoria, señaló el contraste entre los millones que festejaban el éxito de la selección y las violaciones a los derechos humanos del régimen.

La muestra “El Mundial en la ESMA” recoge los testimonios de las víctimas de la dictadura cívico-militar argentina (1976-1983) encerradas en el mayor centro clandestino de detención del país, en momentos en que millones festejaban los éxitos de la selección de fútbol en pleno Mundial 78.

“A través de los testimonios, todos coincidieron en que había una especie de vida. Muy rara. Para los de afuera estábamos desaparecidos, ¿pero adentro qué éramos? Algunos prisioneros fueron sacados a la calle a festejar el campeonato, otros pudieron ver algunos partidos. A Raúl Cubas lo llevaron a una rueda de prensa con César Luis Menotti como presión para que el Director Técnico hiciera una declaración a favor del régimen. Todo estaba al borde del surrealismo”, dijo Alejandra Naftal, directora de la muestra y del Sitio Museo de Memoria ESMA.

En el museo se exhiben “documentos desclasificados de Cancillería que demuestra cómo se organizó, desde la propia ESMA, la contrapropaganda, contra la denuncias que venían sobre todo de Europa. Se demostró incluso que Alfredo Astiz participaba de todo lo que era la prensa del Mundial en Mar del Plata”, agregó Naftal, quien  señaló que entre 1976 y 1983 pasaron 5 mil personas por ese campo.

Naftal, ella misma detenida por la dictadura mientras ensayaba con el equipo de gimnasia para la presentación del Mundial, consideró que los jugadores que integraron la selección nacional en el 78 han sido injustamente atacados.

La muestra “El Mundial en la ESMA” se inaugura este 28 de junio y se podrá visitar hasta el 31 de agosto, de martes a domingo, de 10 a 17 horas, en la ex ESMA.

https://mundo.sputniknews.com/radio_voces_del_mundo/201806281079959176-argentina-mundial-1978-esma/https://goo.gl/VWw8SN

Página 12 – “Tiren papelitos” y “El Mundial en la ESMA”

La muestra Tiren papelitos, 78 historias sobre un Mundial en dictadura se inaugurará el viernes próximo en el porteño Parque de la Memoria, a 40 años del campeonato que colocó en el centro de atención a una Argentina que celebraba los goles mientras el terrorismo de Estado ganaba las calles.

La inauguración, que tendrá al Mundial de Rusia 2018 como fondo, se realizará el 15 de junio a las 19, con un mapping sobre el pabellón de acceso al parque, ubicado en avenida Costanera Norte Rafael Obligado 6745, que se extenderá hasta las 19.30.

La muestra pone en diálogo 78 testimonios audiovisuales –como los de Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, o el Pato Fillol, arquero de la selección de fútbol argentina de 1978–, con obra de los artistas Diana Dowek, Marcos López, José Luis Landet, Adriana Bustos, Carlos Trilnick, Rosana Fuertes, Mariana Tellería y del escritor Martín Kohan.

Así, la exposición realizada por Memoria Abierta, el colectivo periodístico NAN y el Parque de la Memoria –que se puede seguir en la web www.papelitos.com.ar– articula voces múltiples mediante audiovisuales, documentación de archivo y obras de arte contemporáneo con el fin de revisitar uno de los períodos más problemáticos de la historia argentina reciente.

“Que la exposición coincida con el nuevo mundial no es azaroso, observar el pasado permite resignificar el presente, reflexionar sobre los riesgos que se corren cuando el deporte es utilizado como cortina de humo sobre la realidad político social de un país”, explicó Florencia Battiti, del Parque de la Memoria, a la agencia Télam.

Cuenta la historia que, a fin de organizar el Mundial y de acallar las críticas contra la Argentina por la sistemática violación a los derechos humanos, la Junta Militar puso en marcha el “Operativo Copa del Mundo 1978”.

Ese operativo incluyó la remodelación del estadio de River Plate, a cuadras de la entonces Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros clandestinos más activos del país, por donde pasaron más de cinco mil detenidos desaparecidos.

Así como también la contratación de la empresa estadounidense Burson-Marsteller y Asociados, creadora del inolvidable eslogan: “Los argentinos somos derechos y humanos”.

De esta manera, entre canciones de cancha y desapariciones, en junio de 1978 la Argentina ganaba su primera Copa del Mundo (la segunda y última sería la de 1986 en México) y esa victoria deportiva era celebrada por una multitud que recuperaba las calles proscritas desde el golpe de Estado de 1976, atrapada en una contradicción imposible de saldar.

La exhibición montada en la sala Pays del Parque de la Memoria pretende recuperar el espesor de un tiempo atravesado por contrasentidos hondos ya desde su título, que alude al irreverente “¡Tiren papelitos, muchachos!” del Clemente de Caloi.

El entrañable personaje del humorista gráfico Carlos Loiseau revitalizaba esa popular consigna, contra el discurso oficial encarnado en la voz del relator José María Muñoz, quien exhortaba a la población a vivir el Mundial de manera “limpia” y “ordenada”.

Reproducciones de algunas de esas tiras, publicadas por Caloi en el diario Clarín durante los 25 días del Mundial, formarán parte de la exposición.

Los visitantes encontrarán desde réplicas de afiches diseñados por exiliados en Francia, “dentro del boicot al Campeonato, para denunciar la intención de la Junta Militar de tapar lo que sucedía, hasta fanzines que quien quiera podrá llevarse, realizados con extractos de la novela ‘Dos veces junio’, de Kohan”, adelanta Battiti.

“Esa novela habla de los dos junios más nefastos de la historia argentina reciente, el del Mundial de 1978 y el de la guerra de Malvinas en 1982. Seleccionamos textos con autorización de Kohan y con eso armamos el fanzine de distribución gratuita”, detalló.

En tanto que los artistas, convocados por el equipo de trabajo del Parque, “son autores de obras que sirven para poner en diálogo y tensión ese relato, como los collages que Landet realizó con recortes de diarios y revistas de la época”.

Así como el arco enlutado de Trilnik, una videoacción performática realizada en homenaje a los desaparecidos durante el campeonato mundial, o el bastidor de pintura dado vuelta contra un alambrado producido por Dowek al calor de los acontecimientos.

A esto se suma un videoinstalación en la que Adriana Bustos hace un trabajo de apropiación audiovisual con las ceremonias del Mundial de fútbol de 1936 bajo el régimen nazi y el del 78 en la Argentina bajo la dictadura de Videla, comparando, a doble pantalla, la retórica de los totalitarismos. Uno en Berlín, otro en River Plate.

La totalidad de testimonios recopilados durante un año de trabajo e investigación por NAN y Memoria Abierta –que incluyen voces como las de Miriam Lewin, quien sufrió cautiverio en la ESMA, o Claudio Morresi, ex secretario de Deportes de la Nación que tiene un hermano desaparecido– podrán consultarse en la base de datos del Parque de la Memoria, en una sala de lectura preparada con dispositivos de lectura.

La muestra contará con actividades especiales, como visitas guiadas por los jugadores del Mundial ’78 que se irán informando en la web www.parquedelamemoria.org.ar, y podrá visitarse de lunes a viernes de 10 a 17 y los sábados, domingos y feriados de 11 a 18, con entrada gratuita.

En tanto, el Museo Sitio de Memoria ESMA inaugurará la exhibición El Mundial en la ESMA, que contará con voces de sobrevivientes cómo se vivió el torneo en el Casino de Oficiales de la antigua Escuela Superior de Mecánica de la Armada, donde funcionó uno de los grandes centros de detención y torturas de la dictadura.

Mediante testimonios, objetos de época brindados por los sobrevivientes y documentación histórica desclasificada por organismos estatales, esta exposición busca reflexionar sobre la utilización política del deporte y la convivencia entre el horror y la alegría popular en el fenómeno del fútbol.

Esta muestra se inaugurará el 28 de junio a las 12 en avenida del Libertador 8151 y podrá recorrerse de martes a domingos de 10 a 17, con entrada gratuita. El contenido no es apto para menores de 12 años.

Habrá visitas temáticas sobre el Mundial ’78 para estudiantes de escuelas medias, que pueden realizar sus consultas en la casilla de correo electrónico institucionalsitioESMA@jus.gov.ar, al teléfono (11) 5300-4000 interno 79178, o en www.facebook.com/SitiodeMemoriaESMA.

https://www.pagina12.com.ar/121198-tiren-papelitos-y-el-mundial-en-la-esmahttps://goo.gl/PKe5bW

Página 12 – Un fallo revocado por la Corte

La Corte Suprema de Justicia revocó un fallo de la Cámara Federal de Casación Penal que autorizaba la existencia del Museo Sitio de Memoria que funciona desde hace tres años en lo que fue el Casino de Oficiales de la ex Escuela de Mecánica de la Armada, donde fueron torturados y mantenidos cautivos clandestinamente miles y miles de víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura. Haciendo lugar a una queja presentada por un sobreviviente de ese centro clandestino ante la decisión de la Cámara de Casación que, en 2014, le rechazó un recurso extraordinario sin haberlo siquiera analizado, los jueces supremos devolvieron el expediente al tribunal de alzada para que “dicte un nuevo fallo”.

La Corte Suprema desempolvó un expediente que dormía hacía cuatro años en sus estanterías y lo devolvió a Casación con críticas técnicas. El caso había sido planteado en octubre de 2014 por Carlos Lordkipanidse, miembro de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, quien se quejó ante los supremos del rechazo que Casación había hecho meses antes de un recurso extraordinario que había presentado en contra de la instalación de un proyecto museístico en lo que había sido el Casino de Oficiales de la ESMA, donde él había estado secuestrado.

Con la firma del presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, y de los ministros Elena Highton de Nolasco, Horacio Rosatti y Juan Carlos Maqueda, el fallo descalificó la decisión de Casación al entender que “se funda en consideraciones que no se compadecen con las constancias de la causa, lo que genera un menoscabo del derecho de defensa en juicio”.

Lordkipanidse había planteado en aquel recurso extraordinario su insistencia en que no se modificara, con la puesta en marcha de un museo, el escenario de los delitos de lesa humanidad que sufrieron él y otras miles de víctimas durante la última dictadura. Sus argumentos descansaban en el convencimiento de que cualquier modificación de ese espacio podía llegar a afectar el reconocimiento que de él podían llegar a hacer los sobrevivientes en el marco de la investigación judicial de los crímenes allí cometidos.

Lo mismo había planteado a principios de aquel año al apelar la decisión del Juzgado Federal 12, a cargo de Sergio Torres, quien había habilitado la iniciativa museística impulsada por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y el Espacio de Memoria y Derechos Humanos, que funciona en la ex ESMA desde que la Armada fue apartada del predio. La Cámara Federal de Apelaciones le dio la razón al sobreviviente al considerar que “aun extremando los recaudos para evitarlo, resulta cierto que la mínima modificación a las condiciones preexistentes en el Casino de Oficiales de la ESMA puede conducir a frustrar la realización de las diligencias tendientes a reconocer el posible lugar donde las víctimas permanecieran ilegalmente privadas de su libertad, afectando así los elementos probatorios de la investigación” e inhabilitó el museo.

Pero el expediente rebotó nuevamente gracias a la apelación de la Secretaría de Derechos Humanos y llegó a Casación. Entonces, la Sala II de ese tribunal revocó la decisión de la Cámara Federal y puso de vuelta en marcha el proyecto del Museo Sitio de Memoria. Lordkipanidse intentó revertir la situación con aquel recurso extraordinario que Casación le rechazó sin analizar, por considerar que estaba mal argumentado. Entonces, fue en queja a la Corte.

Ese es el punto en el que se concentra el núcleo del fallo supremo: una decisión de Casación que encontraron técnicamente errónea. Porque la decisión de los cuatro jueces de la Corte no indica que el Museo Sitio de Memoria, que funciona desde hace tres años, deba cerrar sus puertas, sino que le pide al tribunal de alzada un nuevo tratamiento del recurso extraordinario presentado por el sobreviviente e integrante de la AEDD. “Corresponde descalificar el pronunciamiento apelado, por aplicación de la doctrina de la arbitrariedad, por cuanto lo resuelto se funda en consideraciones que no se compadecen con las constancias de la causa, lo que genera un menoscabo del derecho de defensa en juicio”, plantearon los magistrados.

https://www.pagina12.com.ar/114008-un-fallo-revocado-por-la-cortehttps://goo.gl/UMdWSx

Noticias Urbanas – Legisladores de distintos bloques recorrieron el Museo de la ESMA

“Es la primera vez que la Comisión de Derechos Humanos visita el Museo de la ESMA, un lugar donde se cometieron crímenes de lesa humanidad”, destacó la legisladora Victoria Montenegro.

La Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura porteña visitó este miércoles el Museo Sitio de Memoria ESMA. La iniciativa surgió de la diputada de Unidad Ciudadana y presidenta de la Comisión, Victoria Montenegro. “Es la primera vez que la comisión visita el Museo de la ESMA, un lugar donde se cometieron crímenes de lesa humanidad”, destacó la diputada.

Según trascendió, la próxima reunión de la Comisión prevista para el 5 de junio, se realizará en ese espacio en el marco de las actividades por el aniversario del Mundial de 1978.

Montenegro estuvo acompañada por los legisladores Claudio Romero (Pro), Natalia Fidel (Confianza Pública), Maximiliano Ferraro (CC-ARI), María Luisa Gonzalez Estevarena (Pro), Diego Marías (Pro) y Leandro Halperín (SUMA+).

Juntos recorrieron el lugar que funcionó como centro clandestino de detención, tortura y exterminio. En este lugar estuvieron detenidos-desaparecidos cerca de 5.000 hombres y mujeres. La mayoría fueron arrojados vivos al mar en los vuelos de la muerte.

El ex Casino de Oficiales –hoy Museo Sitio de Memoria ESMA– es evidencia del terrorismo de Estado y prueba material en los juicios por crímenes de lesa humanidad. El edificio alberga una puesta museográfica sobre la base de testimonios de las víctimas y documentos históricos de la CONADEP, el Juicio a las Juntas y documentación desclasificada por las agencias del Estado para los juicios ESMA actuales, entre otros archivos.

http://www.noticiasurbanas.com.ar/noticias/legisladores-portenos-de-distintos-bloques-recorrieron-el-museo-de-la-esma/https://goo.gl/t6tRRy

La Primera Piedra – La Visita de las Cinco: contra el negacionismo de los crímenes de lesa humanidad

El sábado pasado se llevó a cabo la clásica Visita de las Cinco en el Museo Sitio de Memoria ESMA, que se realiza el último sábado de cada mes a las 17 hs. A 41 años de la primera ronda de las Madres de Plaza de Mayo, un encuentro especial reunió a diversos referentes de los organismos de derechos humanos, y a ocho artistas que leyeron fragmentos del libro de Uki Goñi, El infiltrado. Astiz, las Madres y el Herald, recientemente reeditado.


Cristina Banegas, Srta. Bimbo, Ana Celentano, Coni Marino, Celsa Mel Gowland, Julieta Ortega, Malena Sánchez y Patricia Sosa fueron las ocho artistas que pusieron el cuerpo y dieron voz a las historias de ocho mujeres marcadas por la dictadura cívico-militar: Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y María Eugenia Ponce de Bianco, Madres desaparecidas en la ESMA; Leonie Douquet y Alice Domon, dos monjas francesas secuestradas entre el 8 y 10 de diciembre de 1977; y Raquel Bulit, Ángela Auad y Patricia Oviedo, familiares de la Iglesia de la Santa Cruz que trabajaban en las denuncias de las desapariciones.

En un contexto hostil de negacionismo y relativización de los crímenes de lesa humanidad, parece necesario seguir aclarando que fueron 30.000 desaparecidos y que no se trató de enfrentamientos entre dos bandos sino de un plan sistemático de terror llevado a cabo por el Estado nacional. Los organismos de derechos humanos (en este caso, Madres de Plaza de Mayo) continúan trabajando día a día para construir memoria, narrar verdad y alcanzar justicia.

Trescientas personas se acercaron al predio para hacer el recorrido por las instalaciones del ex-Casino de Oficiales. Los concurrentes fueron divididos en dos grupos para visitar el tercer piso y la planta baja. Salas como las denominadas Capucha y Capuchita, Pecera, el ático o el sótano, son algunos de los espacios más abominables, donde estuvieron detenidos-desaparecidos cerca de 5000 hombres y mujeres: militantes políticos y sociales, trabajadores y gremialistas, estudiantes, profesionales, artistas y religiosos; la mayoría de ellos fueron arrojados al mar en los tristemente célebres “vuelos de la muerte”.

En estos espacios se torturó, se mató y se dio a luz en cautiverio a aquellos niños que luego serían apropiados ilegalmente o robados; muchos de ellos aún no conocen su verdadera identidad. La labor de los organismos de derechos humanos y de los trabajadores de la cultura que apoyan esta lucha, intenta esquivar el olvido y acabar con la relativización que domina el imaginario de la actual gestión de Gobierno.

Las artistas, apostadas con sus papeles en mano y sus cuerpos predispuestos para encarnar vida allí mismo donde 40 años atrás hubo muerte, lo dieron todo en cada lectura frente a los grupos que atravesaron los corredores en este edificio del horror. El acto de cierre se llevó a cabo en el Salón Dorado, lugar donde los miembros de la Armada planificaban los secuestros, las torturas y los “traslados” (eufemismo de la muerte). Al finalizar, La Primera Piedra recolectó algunos testimonios de las protagonistas.

Cristina Banegas (actriz):

“Me sentí muy conmocionada. Yo ya había conocido el espacio de la ESMA cuando aún no estaba abierta al público; me acuerdo que se hacían recorridos especiales para la gente de la cultura. Nuestros guías siempre eran sobrevivientes y a mí me tocó Víctor Basterra, un fotógrafo que filtró fotos en las que se pudieron reconocer a muchísimos desaparecidos.”

“El negacionismo es parte de este momento en el que el fachismo está en el poder. Hay un avance  del neoliberalismo, y no es solamente acá sino en todo el mundo. Hoy más que nunca hay que estar atentos para salir a la calle, para leer, para ser testigos, para poner el cuerpo y para acompañar a los organismos de derechos humanos, como siempre.”

Malena Sánchez (actriz)

“Desde muy chica que participo de todas las luchas vinculadas a los derechos humanos: los 24 de marzo, la Noche de los Lápices. Fui a muchas marchas con mi familia de chiquita y lo siento muy en carne propia, más allá de que ni existía cuando sucedió todo esto. Siempre voy a estar acompañando estas luchas.”

“Es una responsabilidad muy grande ser mujer, porque tenemos una fuerza que no sé bien de dónde sale… ¡supongo que debe ser de nuestros ovarios! Pero no nos para nadie, y me parece que tenemos que aprovechar eso. Tenemos mucha fuerza, mucha responsabilidad y mucho poder para lograr cosas como la ley por la despenalización del aborto. ¡Vamos por eso!”

Srta. Bimbo (actriz y humorista)

“Tengo la sensación de que no pasó, de que esto está vivo. La gente sigue buscando su identidad, sigue buscando justicia. Esto no es pasado. Por eso duele mucho cuando las atacan a las Madres. Nos quieren hacer creer que hay que olvidar, que esto ya pasó. Hoy tenemos todas las consecuencias de esa dictadura cívico-militar encima, desde lo económico hasta conceptos que hoy vuelven a aparecer con una liviandad que asusta.”

“Yo hoy leí sobre Esther Ballestrino de Careaga, que era una feminista precursora. Ella impulsó el movimiento feminista en Paraguay y siguió luchando acá. Es necesario mirar estos asesinatos como lo que fueron: femicidios. En esta dictadura hubo un particular ensañamiento con las minorías: trans, gays, lesbianas, judíos, y también con las mujeres. Esto, dentro del horror, demuestra lo peligrosas que son para el poder las mujeres organizadas; tan peligrosas que las mataron.”

https://www.laprimerapiedra.com.ar/2018/04/la-visita-de-las-cinco-contra-el-negacionismo-de-los-crimenes-de-lesa-humanidad/https://goo.gl/ddp2wG

Telam – Celebran con distintas actividades la fundación de Madres de Plaza de Mayo

El 41 aniversario del nacimiento de Madres de Plaza de Mayo será celebrado con distintas actividades para recordar aquel 30 de abril de 1977, cuando un grupo de mujeres irrumpieron en la histórica plaza para visibilizar su reclamo ante la Junta Militar por el secuestro y desaparición de sus hijos

El Museo Sitio de Memoria ESMA realizará el sábado próximo la tradicional “Visita de las 5” en el marco del ciclo que lleva adelante los últimos sábados de cada mes.

En esta oportunidad, ocho mujeres representantes de la cultura recordarán a las madres fundadoras Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y Ana Ponce de Bianco, secuestradas entre el 8 y el 10 de diciembre junto a las monjas Léonie Duquet y Alice Domon, y familiares e integrantes de la Iglesia de la Santa Cruz, donde se reunían para intercambiar información sobre sus seres queridos.

El homenaje se hará con la lectura de fragmentos del libro “El infiltrado”, de Uki Goñi y participarán Cristina Banegas, Julieta Ortega, Ana Celentano, Patricia Sosa, Srta. Bimbo, Malena Sánchez, Celsa Mel Gowland y Coni Marino.

En tanto, el Espacio Memoria y Derechos Humanos ex Esma, realizará desde el 24 de abril al 6 de mayo un recorrido histórico especial al predio del ex centro clandestino de detención, donde se buscará reconstruir la historia de las Madres de Plaza de Mayo, abordando el valor de sus luchas en dictadura y desde la recuperación del estado de derecho hasta la actualidad.

Por su parte, la asociación Madres de Plaza de Mayo que preside Hebe de Bonafini, celebrará el aniversario el domingo 29 de abril y el lunes 30.

Bajo el lema “41 años pariendo memoria y futuro”, el domingo a partir de las 12 inaugurarán en la Plaza de Mayo una muestra y exposición de documentos históricos del archivo de la entidad.

A lo largo de la tarde, además, se presentará la murga “La que se viene” y la banda de rock “La Bella Época”, y posteriormente, en el espacio de los discursos, hablarán el periodista Carlos Polimeni; el dirigente gremial deATE-Capital, Daniel “Tano” Catalano, y cerrará la titular de la Asociación, Hebe de Bonafini.

En tanto, el lunes 30 (feriado puente), las actividades se mudarán a la sede de las Madres, Hipólito Yrigoyen 1584, en donde a partir de las 13.30, la propia Bonafini cocinará lentejas al chocolate para celebrar el aniversario.

Luego, a las 16, la Casa de las Madres se abrirá al público, que podrá recorrer y valorar los distintos espacios en donde cada día las Madres comparten sus jornadas: la cocina, las oficinas, la sala de reuniones.

También estarán a la vista del público las vitrinas de la asociación, en las que se conservan distinciones, obsequios, reconocimientos, premios y fotografías históricas.

Por su parte, la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo, celebrará el aniversario con un almuerzo a beneficio que se realizará en el hotel Bauen, avenida Callao 360, a las 12.30.

El festejo se completará con shows a cargo Vicky G., la orquesta de tango La Chicana, la murga La Redoblona y El Cadete.

https://www.telam.com.ar/notas/201804/272133-celebran-con-distintas-actividades-la-fundacion-de-madres-de-plaza-de-mayo.htmlhttps://goo.gl/NQntLn

La Izquierda Diario – Matilde Itzigsohn, desaparecida del Astillero Río Santiago, fue homenajeada en la ex ESMA

Por Maine García

La autora, hija de la luchadora homenajeada el último domingo, relata los momentos del emotivo acto en el ex centro clandestino de detención de la Armada.

El domingo 25 de marzo se realizó en el Museo Sitio de Memoria ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) la primer “Visita de las Cinco” de este año. Fue dedicada a la militante y delegada gremial del Astillero Río Santiago (ARS) de Ensenada Matilde Itzigsohn.

Con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y a 41 años del secuestro de mi mamá, este acto-visita se centró en el rol de las trabajadoras y los trabajadores durante la dictadura cívico-militar desde una perspectiva de género.

Participaron alrededor de 200 personas, ellas referentes y militantes por los derechos humanos, familiares, compañeras y compañeros de militancia tanto de Matilde como de sus hijas.

La presentadora del acto-visita fue la directora del Museo, Alejandra Naftal, y tomaron la palabra la investigadora Victoria Basualdo y las dos hijas de la homenajeada: la periodista Lucía García Itzigsohn y quien firma esta nota, socióloga, bailaora, militante del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) y del PTS. Por su parte la periodista y conductora Gisela Busaniche ofició de cronista oficial del recorrido por las instalaciones.

¿Quién era Tili?

En la primera parte del acto se proyectó un fragmento de un documental en el que Mora, la hija de Lucía García Itzigsohn, pregunta a una amiga de Matilde sobre la historia de lucha de su abuela y su rol como delegada en el Astillero Río Santiago. El documental muestra la enorme combatividad de la clase obrera en la década del 70.

Luego de las primeras palabras de la presentadora, las oradoras y la cronista, comenzó el recorrido por las instalaciones del que fuera uno de los más grandes centros clandestinos de detención durante el genocidio. Durante el trayecto las oradoras se detuvieron en varios de los espacios del horror para recordar y reivindicar la militancia de Matilde.

Por mi parte, elegí algunas palabras para describirla, siempre insuficientes: “Inteligente, romántica, transgresora, pispireta, generosa, solidaria, lúcida, escritora, tierna, entera y sobre todo noble. Mi mamá se llamaba Matilde Itzigsohn. Le decían Tili. Nació el 10 de Agosto de 1949. Era la cuarta hija de mis abuelos. Se crió en La Plata. Cursó el bachiller en el Liceo Víctor Mercante. Luego estudió Física. Trabajaba como operadora de IBM en el Astillero Río Santiago desde 1972 hasta dos meses antes del golpe. Era delegada gremial”.A su vez expresé que “imagino que no debe haber sido fácil para ella abrirse paso en un mundo machista y en el medio de una fábrica con mayoría de hombres. Luchaba por las mejoras en las condiciones de trabajo, teniendo una perspectiva de género. Entre otras cosas, peleaba por una guardería dentro del Astillero. Una guardería que desde el 10 de marzo de 2015 y por votación unánime de una asamblea de trabajadoras y trabajadores del ARS, lleva su nombre: El Jardín de Tili. Era miembro de la Juventud Trabajadora Peronista y de Montoneros. Y de la lista Celeste de ARS. Tenía 27 años cuando la secuestraron”.

Militancia, persecusión y antisemitismo

La Plata (y su región comprendida también por los partidos de Ensenada y Berisso) es una de las ciudades con más personas desaparecidas del país. Allí la represión fue particularmente feroz. Matilde era muy buscada por los genocidas. El 31 de marzo de 1976 fue despedida por la ley 21.260 que autorizaba a dar de baja por “razones de seguridad” al personal del Estado vinculado a actividades de carácter “subversivo o disociadoras”.

Ella ya había dejado de presentarse a trabajar en la fábrica porque sabía que la persecusión era brutal.

Hay archivos de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía de Provincia de Buenos Aires (Dippba) a los que tuvimos acceso y pudimos ver material respecto de mis padres en carpetas clasificadas como DS (“Delincuencia Subversiva”). Los archivos de la Dippba dan cuenta de la inteligencia que hacían sobre las trabajadoras y los trabajadores del Astillero.

Sumado al horror general del genocidio, hay varias situaciones que dan cuenta del antisemitismo del régimen cívico-militar. Mi tío abuelo materno contaba que la última vez que visitó a mis padres, cuando salió de la casa vio una pintada que decía: “Matilde la judía, qué mina loca”. Para ellos era cosa de fascistas. Aparentemente era de fascistas sindicales.

Un volante repartido en aquella época por la burocracia sindical del Astillero decía: “Los que hace años que trabajamos en este Astillero, vemos que esta situación se la debemos a la acción de los Troskos, Montos, Comunachos, a la Judía Matilde que se han pasado jodiendo con pedidos pelotudos…”. Y agregaba “esto no va más, luchemos para que se reabra la fuente de trabajo y que se limpie tanto de abajo como de arriba de ’zurdos’ y corrompidos nuestro querido astillero”. El volante estaba firmado por “Obreros Justicialistas del ARS”.

En el acto del domingo mencioné también palabras de Rodolfo Walsh, de quien ese mismo día se cumplían 41 años de su desaparición: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires.

Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas”.

Historia y futuro

Hay un hilo histórico que la clase obrera sostiene y por eso las clases dominantes no logran su cometido de dejarnos sin historia. Matilde es parte de la historia de la clase obrera. Es parte de esas mujeres de una fábrica textil de Nueva York que el 8 de marzo de 1857 salieron a marchar en contra de los bajos salarios, que eran menos de la mitad a lo que percibían los hombres por la misma tarea.

Ella también peleaba por las mejoras en las condiciones de trabajo. Lo hacía desde una perspectiva de género y lo hacía desde un proyecto de transformación, de revolución, consciente de que en los marcos de este sistema nunca se lograrán condiciones de trabajo y de vida verdaderamente dignas.

Lucía contó que el 16 de marzo de 1977 Tili fue secuestrada en las inmediaciones del departamento de nuestros abuelos, ubicado en Díaz Vélez 3.900 de la Ciudad de Buenos Aires. Y que nuestro padre fue secuestrado también por una patota de la ESMA el 14 de octubre de 1976 en una cita delatada por Miguel Ángel Lauletta.

Respecto a la ESMA, expresé que “fue un lugar de horror, en el cual los genocidas desplegaban su plan criminal buscando despersonalizar, humillar, infligir dolor, destruir la vida. Los genocidas en algunos casos generaron miserias como la transformación de un detenido en un colaborador. Es el caso de Lauletta”. Por eso ambas hijas pediremos al Museo Sitio de Memoria ESMA que se quite de uno de los paneles una cita de un testimonio de esa persona.

“Pese al horror, pasaban otras cosas increíbles, como el nacimiento de bebés y los actos de solidaridad, valentía, apoyo, darse ánimo, en las terribles condiciones en las que estaban”, agregué. Y recordé y recomendé el documental ESMA: Memorias de la resistencia, que da cuenta de esas cosas.

Lucía denunció que los delitos sexuales cometidos por los genocidas quedaron impunes. Nosotras somos querellantes y fuimos testigos por el secuestro y desaparición de nuestra mamá y nuestro papá Gustavo Delfor García Cappannini, en el juicio ESMA tramo III.

La investigadora Victoria Basualdo explicó el carácter de clase del genocidio, dando cuenta del proceso revolucionario abierto en Argentina desde el Cordobazo, la lucha y la organización de la clase obrera, las tomas de fábricas, las jornadas de lucha de julio de 1975 que derribaron el plan económico del Ministro de Economía Celestino Rodrigo y la enorme combatividad desplegada que el golpe vino a atacar a sangre y fuego.

Matilde peleó en los momentos más difíciles, con infiltrados que la engañaban, perseguida por la burocracia sindical del Astillero y por los genocidas. Fue una mujer tan maravillosa que hoy sigue burlando a la muerte.

Como siempre denunciamos, los juicios llegaron muy tarde y son muy acotados y muy fragmentados. A muchos genocidas les dan el beneficio de la prisión domiciliaria que ni siquiera cumplen. El Estado no abre los archivos para que encontremos a nuestras hermanas y nuestros hermanos que siguen apropiados y para que sepamos la verdad del destino de nuestras y nuestros 30 mil.

Ana María Nievas, la “Tana”, compañera de Matilde del Astillero, la recordó con mucho afecto y emoción, mencionando cómo acariciaba la panza de mi mamá cuando yo estaba dentro.

Vivir para los demás, esa fue su elección de vida. Vivir para cambiar el mundo. Vivir para la revolución.

Sobre el final del acto Lucía mencionó que Matilde había comenzado a escribir una libreta luego del secuestro de nuestro papá. Esa libreta está en nuestras manos, su título es “Relatos para después del triunfo” y en el acto Lucía leyó un fragmento: “Es mi intención, en este intento de dejar reflejado para los que vengan después algunas de las cosas que vivíamos en este tiempo tan difícil, tan lleno de dolor y de esperanza, tan dirigido, justamente a los que vengan después…”.

Con inmensa emoción, cerramos el acto gritando junto a tanta gente que acompañó “¡Tili y Gustavo, presentes! ¡Ahora y siempre! 30 mil compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos presentes! ¡Ahora y siempre!”

http://laizquierdadiario.com/Matilde-Itzigsohn-desaparecida-del-Astillero-Rio-Santiago-fue-homenajeada-en-la-ex-ESMAhttps://goo.gl/uUygLR

Gaceta Mercantil – 24-M: Arte para tratar de pensar “el futuro de la memoria”

A veinte años de su creación, el Parque de la Memoria de la Ciudad de Buenos Aires repasa su función dentro de la sociedad preguntándose qué y cómo recordaremos en el futuro, con una muestra realizada por Marcelo Brodsky, Gabriela Golder, el grupo Etcétera y Mariano Speratti, y una retrospectiva que incluye su vasto archivo sobre las víctimas del Terrorismo de Estado en la Argentina.

“El futuro de la memoria” da título a la muestra que hasta el 27 de mayo podrá recorrerse en el predio porteño de la avenida Costanera Norte Rafael Obligado 6745, frente al Río de La Plata, y forma parte de un proyecto regional homónimo promovido por el instituto Goethe en Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay para reflexionar sobre la memoria de las dictaduras, violencias y conflictos armados recientes en esos países.

Reunidos por el Goethe-Institut, los cinco artistas exponen relatos, documentos y ficciones que surgen de la intención común de hurgar, errar, intervenir, dialogar e imaginar el futuro de la memoria a partir de la interpelación de nuestro pasado y su relación con el presente.

¿Qué recordamos como individuos y como sociedad? ¿Es la memoria un laberinto cambiante o un registro inalterable? Y también por qué olvidamos. Estas son algunas de las preguntas que enuncia la exposición que, en su capítulo local, contó con el apoyo del Museo Sitio de Memoria Esma-Ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio.

Todas estas cuestiones orbitan en torno a una central y más urgente: qué y cómo recordarán las nuevas generaciones sobre el terrorismo de Estado, aquellas que no tengan entre los suyos a los testigos y a los sobrevivientes de la última dictadura argentina.

Creado en el año 1998, a partir de la sanción de la Ley 46 de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el proyecto constituyó una experiencia inédita de participación: organismos de derechos humanos, la Universidad de Buenos Aires y el Poder Ejecutivo y Legislativo de la Ciudad trabajaron en forma conjunta para la concreción de este espacio. Hoy, el Parque alberga el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado, un Programa de Arte Público y la sala PAyS.

https://www.gacetamercantil.com/notas/137177/parque-de-la-memoria.htmlhttps://goo.gl/sJcpxA

Tiempo Argentino – “Lleva tiempo comprender que todo lo que pasó fue un exterminio planificado”

Por Maby Sosa

La periodista es la autora del libro Skyvan, aviones, pilotos y archivos secretos, una investigación sobre los vuelos de la muerte durante la dictadura militar.

“Perpetua”, se escucha en la sala del Tribunal Oral Federal Número 2 de Comodoro Py y detrás del vidrio, Miriam Lewin cierra los ojos, se abraza a una compañera y deja escapar algunas lágrimas mientras sonríe con dolor.

La sentencia, leída el 29 de novimbre de 2017 dando por finalizado el juicio por la megacausa Esma III, estaba dirigida a Mario Daniel Arru y Alejandro Domingo D’Agostino dos de los pilotos responsables de los vuelos de la muerte que formaron parte de la investigación periodística realizada por Lewin a través de la cual la Justicia accedió a las planillas de los vuelos.

“Estoy conmovida y satisfecha por partida doble como querellante y sobreviviente”, expresa Lewin a Tiempo Argentino, días después de aquel juicio. “Como periodista también, por haber alcanzado con el apoyo de tanta gente el resultado de la identificación de estos tres pilotos, uno de los cuales murió en febrero. Para mí es un hito importante, que se los hayan condenado por los doce homicidios. Es lo máximo que podías prever para los vientos que hoy están corriendo en la Justicia”, agrega.

Su investigación quedó plasmada en el libro Skyvan, aviones, pilotos y archivos secretos escrito por la periodista y que fue editado hace unos meses. Da cuenta del trabajo realizado junto con el fotógrafo italiano Giancarlo Ceraudo.

Ceraudo se acercó a Lewin, además de periodista ex detenida desaparecida, con la excusa de hacer fotos para una entrevista. En ese momento, la descolocó con una pregunta: “¿Sabés dónde están los aviones de los vuelos de la muerte?”.

“Cuando Giancarlo me preguntó eso, mi reacción fue de extrañeza”, comenta la autora. “Nunca se me había ocurrido pensarlo así que le ensayé una justificación: ‘estamos golpeados, fuimos heridos, nos mataron, tiene que pasar un tiempo’. Imaginate que a nosotros no se nos había ocurrido ni siquiera reclamar nuestras propiedades. Le devolví la inquietud, de para qué quería esos datos. Me respondió que para llegar a los pilotos. Pensé que estaba completamente loco, pero tenía razón”, relata.

La relación entre los dos se va tejiendo entre dudas profesionales y personales que trazan además el hilo narrativo del libro. Ceraudo era un joven fotógrafo, inquieto por dar a conocer las historias que aparecían durante los años de la dictadura en la Argentina.

“Desde chico, Giancarlo se confrontaba con el pasado hecho materia en Italia. Decía que pasaba por el Coliseo y pensaba en que esas piedras estaban ahí desde bastante antes de que él naciera y que se iban a quedar ahí mucho después de que se muera. ‘Me da certeza de lo insignificante y pequeño que éramos los seres humanos”, cuenta Lewin. “Él se preguntaba por qué los objetos en este país eran tan poco tenidos en cuenta. Por qué nadie se preguntaba por los Falcon ni nadie pensaba en encontrar esos aviones”.

Pasaba que para Giancarlo todo era puramente curiosidad. Para Miriam era diferente. Su paso por la ex Esma naturalmente la había marcado y cada recuerdo no era sólo una imagen aislada, era el recuerdo de imágenes y sonidos que podían atormentarla cada vez que al fotógrafo se le ocurría indagar.

Miriam Lewin ya había atravesado por la experiencia de escribir sobre aquellos años. Fue co autora del libro Ese infierno y de Putas y guerrilleras, crímenes sexuales en los centros clandestinos de detención, sin embargo, siempre se resistía en un primer acercamiento a ese tema.

“Durante mucho tiempo pensé que no podía ocuparme de temas que tuvieran que ver con violaciones a los Derechos Humanos en la dictadura”, explica, “no iba a poder mantener una adecuada distancia. Cuando tenía que hacer una cobertura en Comodoro Py me excusaba”.

El trabajo interno y el análisis sobre su profesión fueron clave para superar la trampa que le ponía su experiencia.

“Me pasó hasta que hace unos años fui a un taller de ética periodística y un profesor nos pidió que expresáramos un dilema. Conté que no podía hablar de la dictadura porque había sido víctima y sobreviviente y trataba de no cubrir noticias que tuvieran que ver con esta temática porque no me sentía habilitada. Pero él me dijo que como sobreviviente yo tenía una sensibilidad especial y que había temas en los que no había posibilidad de mantener objetividad o equidistancia o imparcialidad, por ejemplo, el nazismo. Hay un solo lado desde donde pararse”, le respondieron.

Entre preguntas y búsquedas, Lewin y Ceraudo llegaron fácilmente a los Skyvan gracias a un grupo de aficionados llamados spotters que siguen a través de fotografías el recorrido de aviones, desde que salen de la fábrica hacia cada aeropuerto. Supieron que dos habían caído en Malvinas, que había uno en Luxemburgo (en una compañía que hacía filmaciones); también supieron que aunque canibalizados, algunos todavía siguen volando; que otra de las naves estaba en manos de las fuerzas armadas británicas porque había sido vendido a una empresa que prestaba servicios a ellas. De los Elektra se enteraron que había uno en el Camino de cintura y otro en la base Almirante Brown destinado a la venta y otro estaba en el Museo Naval Tomás Espora de Bahía Blanca.

El trazado del recorrido de cada vuelo fue clave para la reconstrucción histórica de los aviones. Comprobaron que algunos salían y volvían al mismo punto en poco tiempo, con distancias y vuelos injustificados. Con la colaboración de varios pilotos, y después analizar los trayectos, finalmente se presentó la denuncia judicial encabezada por Adolfo Pérez Esquivel.

“Desde la Justicia nos pidieron originales de las planillas, no sólo de los Skyvan que la Prefectura los proveyó, sino también de los Elektra. Surgió un nuevo problema y fue que la Armada había destruido en mayo de 2003 todas las planillas”, afirma. “Tratábamos de evitar que los pilotos se escaparan porque ya había sido identificado uno de ellos y se había filtrado el nombre del vuelo del 14 de diciembre de 1977. Finalmente, un año después de toda esa presentación, en 2011, fueron detenidos”.

¿Cuál fue la sensación que tuviste cuando supiste que se le dictaba la prisión preventiva a estos pilotos?

-Fue una gran tranquilidad porque estaba absolutamente convencida de que se iban a escapar. Era un expediente con más de sesenta imputados al que tenían acceso todos los defensores. En algún momento alguien iba a comentar que estaban identificados, ya había pasado un año y ya tenían todas las pruebas y ya habían sido filtrados todos los datos.

-Desde tu profesión y desde tu historia, ¿qué significó?

-Como periodista es una enorme satisfacción. Para Giancarlo yo era una especie de conejillo de India porque él tenía que fotografiar el pasado que es lo más difícil porque ¿con qué intensidad podía fotografiar si no podía transmitir por lo que había pasado cada objeto? Como sobreviviente, la satisfacción -si es que se le puede llamar así- es más grande aún porque nosotros tenemos mucha culpa de haber sobrevivido. Siempre nos lo preguntamos, “por qué yo y no otro”. Hoy no sé por qué sobreviví pero tengo una razón de para qué lo hice.

-A lo largo del libro, vos no te resistís a las indagaciones de Giancarlo, pareciera que tenés ganas de reconstruir la trama junto a él.

-Sí, para mí era una necesidad reconstruir. Son muchas las preguntas y vengo contestándolas y reflexionando sobre lo que me pasó. Es muy fuerte pensar que pude haber sido una pasajera de los vuelos de la muerte a los 20 años. También me pregunto cuántos pilotos que aún no han sido identificados todavía caminan entre nosotros.

-Ante la pregunta de Giancarlo: “ustedes no sabían de los vuelos”, vos le ensayás varias respuestas, una vez terminado el libro, ¿reformulás esas respuestas?

-Sí. Pero es que uno no puede sobrevivir pensando en que te podés morir al día siguiente. Si bien sabía que me iban a matar cuando me pasaron a la Esma la amenaza volvía cada miércoles en cada traslado. Sabíamos que existían los vuelos porque había compañeros que habían sido llevados por error y que eran devueltos, pero ellos nos decían que la gente era trasladada a una enorme granja de rehabilitación donde empezaríamos nuestra reinserción social.

Muchos de nosotros y muchos de los pasajeros de los vuelos de la muerte quisimos creer que eso era verdad, a tal punto que había prisioneros que no estaban en la lista con la que llamaban para llevárselos, y que ellos levantaban la mano pidiendo que se los lleven porque no soportaban más la oscuridad, las cadenas, el olor, las ratas merodeando… Todo lo que ocurría ahí. Por eso, pienso que de alguna manera todos queríamos creernos esa mentira, de la misma manera que yo nunca creí que los bebés no fueran a las manos de la familia biológica. Estaba convencida de que esos bebés que nacían en la Esma eran entregados a sus abuelos reales. Cómo voy a pensar que podía ser alguien tan perverso de pedirle que una madre le escriba una carta, construir un ajuar, hacer las manualidades, ponerle nombre al chico si después lo iban a regalar como si fuera un perrito o un gatito.

-Todavía sobrevuela la pregunta “¿cómo puede ser que haya pasado esto?”

-Lleva tiempo comprender que fue un exterminio planificado y que hubo una decisión de hacer desaparecer las huellas del exterminio que son los vuelos de la muerte. Los vuelos apuntaban a hacer desaparecer los cuerpos, tratar de que nunca más aparezcan. Pensaron que negando esas muertes iban a evitar el descrédito internacional que ya tenía en Chile la dictadura de Augusto Pinochet. Creo que ellos también sabían que tenían que acallar mediante el terror todo tipo de resistencia a la aplicación de un plan económico que no pudieron terminar de ejecutar. La pregunta es por qué no eligieron otra vía, del arresto legal y de poblar las cárceles. No se entiende.

-¿Cómo fueron los primeros años, luego de que salieras de la Esma?

-Fueron años de mucho silencio, de libertad vigilada en todo el país. Me fui a los Estados Unidos en 1981 cuando me dieron el pasaporte.

-¿Te planteaste quedarte allá?

-No. Durante esos años viví con un agujero en el pecho, escuchaba “Volver” y lloraba desconsoladamente sobre la mesa, cosa que nunca pensé que me iba a suceder porque era una sensiblería. Nunca se me ocurrió quedarme, lo único que yo quería era volver a la Argentina y no me arrepiento. Tenía razones políticas y razones familiares para hacerlo.

-El regreso, ¿cómo fue?

-Aunque no volví al país al que yo creía, pude declarar en el juicio de las Juntas y testimoniar en los procesos que tenían que ver con lo que yo había vivido. Los primeros años viviendo acá fueron duros porque se desarrolló el juicio a las Juntas. A mí, en ese momento me armaron dos causas falsas con declaraciones falsas pero muy pesadas para impedirme declarar. Lo que pasa es que yo era una “perejila” entonces no podían invalidar mi testimonio como sí a otros compañeros que los involucraban en causas armadas importantes, falsas pero creíbles. En mi caso, no podían, así que me armaron una en el 85 apenas había sido convocada por Julio Strassera y otra en el 87. Finalmente, en una tuve falta de mérito y en la otra fui absuelta momentáneamente.

-¿Fue difícil el reencuentro con aquellos compañeros con quienes habías compartido ese pasado?

-En la mayoría de los casos, fue muy bueno y en otros había cierta desconfianza. En los encuentros con familiares, después de hablar, la última pregunta siempre era “¿y vos por qué sobreviviste? Mi hermano está muerto, mi hermana está muerta, mi padre está muerto, mi hijo está muerto y vos por qué sobreviviste”. Era una interpelación en la que yo no tengo el por qué. La sobrevida o la muerte era una decisión que dependía de la mente de un psicópata como el Tigre Acosta. Como en los campos de concentración nazi, te salvabas de acuerdo a la utilidad que podías tener, acá pasaba lo mismo, era imposible responder y la reflexión natural de “¿qué he hecho yo para estar acá cuando hay tantos otros que no están?”.

-¿Te has preguntado cómo resististe estar ahí?

-No. Simplemente transcurrí. De alguna manera, en las distintas terapias que hice tiene que ver con cierta fortaleza construida con anterioridad, con mi infancia, con mis padres, con cómo era yo antes…No lo sé.

-¿Cómo vivieron tus papás esos años?

-Fue una experiencia particular, nunca entendieron cabalmente el peligro que corría. A mí me hacían llamar diciendo que estaba en libertad y que estaba clandestina. Una vez que me transfirieron a la Esma, me hacían decir que estaba detenida. La primera vez que llamé, la respuesta de mi mamá fue “menos mal”. Es decir, ella no tenía noción de los vuelos de la muerte, ni de los métodos de exterminio; no tenía idea de que mataban a todos los desaparecidos. Muchos años después, cuando escuchaba algún testimonio me decía “¿pero a vos te torturaron? Nunca me dijiste que te torturaron”. Yo creo que hay gente que puede tolerar hasta cierto porcentaje de verdad y después baja la persiana.

En diciembre de 2017 se cumplieron 40 años de uno de los casos más simbólicos de los vuelos de la muerte: el grupo de la Iglesia Santa Cruz. Doce personas que habían sido secuestradas entre el 8 y el 10 de diciembre, la semana siguiente varios de ellos fueron arrojados al mar que los devolvió. Recién en 2006 el Equipo Argentino de Antropología Forense los identificó: los cuerpos pertenecían a las Madres de Playa de Mayo, María Ponce de Bianco, Esther Ballestrino de Careaga, la activista de derechos humanos Angela Auad y las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon.

Skyvan. Aviones, pilotos y archivos secretos fue editado por Sudamericana en agosto de 2017 y se presentó en la Museo Sitio de Memoria Esma.

 

https://www.tiempoar.com.ar/nota/lleva-tiempo-comprender-que-todo-lo-que-paso-fue-un-exterminio-planificadohttps://goo.gl/qRvMCi