En el marco de las actividades vinculadas con la postulación del Museo Sitio de Memoria ESMA a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, el 12 y 13 de noviembre de 2020 Alejandra Naftal, Directora Ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA, participó del 4to Simposio Científico de ICOMOS Brasil y 1er Simposio Científico ICOMOS/LAC, que se desarrolló de manera virtual. Pensado originalmente para llevarse a cabo en Rio de Janeiro y reconvertido a ese formato por la pandemia, el evento incluyó, entre otras actividades, talleres y mesas redondas donde se expusieron casos de gestión patrimonial de diversos países.

Invitada junto a participantes de Brasil, Chile, México y Uruguay, Naftal presentó el caso del Museo Sitio de Memoria ESMA en el taller “Derechos Humanos y Gestión del Patrimonio”, que compartió con el Presidente de ICOMOS Argentina Pedro Delheye, y en la mesa “Patrimonio y Derechos Humanos”, de la que también participaron otras expositoras. Ambas instancias fueron coordinadas por Adriana Careaga, integrante de la Junta Administrativa de ICOMOS Internacional, quien destacó “el proceso de consensos sociales que atravesó la Argentina y que se cristalizan en el Museo Sitio de Memoria ESMA como espacio de reflexión”.

El jueves 12 fue el turno del taller, en el que tanto Naftal como Delheye coincidieron en que “definir el patrimonio cultural supone entrar en un terreno complejo”. Delheye contó que la Argentina tiene seis bienes declarados por el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO en la categoría Patrimonio Cultural, además de una decena en la Lista Tentativa. Y agregó: “Yo les puedo asegurar que la candidatura del Museo Sitio de Memoria ESMA debe ser la presentación más sentida, más participativa, más querida y con mayor protagonismo y mayor acompañamiento de la comunidad. Es prácticamente la única que tiene esta legitimidad de la comunidad, lo que lo vuelve un caso maravilloso.”

A su turno, Naftal centró su exposición en cómo transformar un lugar de horror en un espacio de transmisión, educación y recreación, en su experiencia en torno a la construcción de consensos políticos y sociales, y en el cruce de los conceptos de Patrimonio y Derechos Humanos, ejes del proyecto curatorial del Museo. “El Museo”, dijo, “contribuye a conocer, vivenciar y comprender lo ocurrido a través de modos de representación que potencian la reflexión, el debate y la indagación. La resignificación de estos lugares habilita nuevas miradas y nuevas voces y por eso es importante que se convierta en Patrimonio Mundial”.

El viernes 13, ya en el último día del simposio, la Directora Ejecutiva compartió panel con Bente Mathisen, arquitecta e integrante del Comité de ICOMOS Noruega, y con Mônica Lima, profesora de la Universidad Federal de Rio de Janeiro y una de las redactoras del expediente que llevó al Muelle de Valongo a convertirse en Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2018. Mathisen enumeró los cuatro puntos centrales de su grupo de trabajo en torno a Patrimonio y Derechos Humanos: “La integración de normas, estándares y principios basados en la ampliación de derechos, las recomendaciones estratégicas y directrices operativas, la formación e investigación, y el aprender haciendo”. Por su parte, Lima repasó el caso brasileño y destacó que “frente a la historia olvidada y negada es importante encarar una historia de afirmación, no victimizante, que resignifique y reconozca. Ese fue el camino del Muelle de Valongo y así logramos la postulación”.