En 1924 la Municipalidad de Buenos Aires cedió 17 hectáreas a la Armada con un fin específico: la instalación de la escuela de suboficiales. La primera construcción, inaugurada en 1928, fue el edificio conocido como Cuatro Columnas, ubicado en el Pabellón Central. Entre las décadas del 30 y del 50 se construyeron otros dos edificios centrales: la Escuela Superior de Guerra Naval y el Casino de Oficiales.

Con el correr de los años, en todo el terreno se levantaron otras construcciones hasta alcanzar un total de 35 edificios que otorgaron al predio características de una pequeña ciudad. Había complejos habitacionales, un polígono de tiro, talleres automotores y eléctricos, imprenta, lavadero, pileta de natación, enfermería, comedores, panadería, cocina, biblioteca, cantina y, entre otros, una capilla.

Los alumnos de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) ingresaban como aspirantes navales con una edad promedio de 15 años y aquí se formaban en siete especialidades: mar, electricistas, maquinistas, artilleros, comunicaciones, abastecimientos y técnicos en radar.

A partir 1976 en la ESMA funcionó un centro clandestino de detención, tortura y exterminio por el que pasaron unos cinco mil detenidos-desaparecidos.

El Casino de Oficiales fue el núcleo de la actividad represiva, pero todo el predio con sus edificaciones –incluidas las instituciones educativas– estuvo al servicio del accionar ilegal. De este modo, toda la estructura cumplió con una doble función: escuela y centro clandestino.

Desde el fin de la dictadura cívico militar en 1983, el predio siguió funcionando como escuela de suboficiales. Sin embargo, ante el público conocimiento de los crímenes cometidos en este lugar la sociedad argentina se preguntaba qué hacer con este espacio. Frente a la falta de juicio a los responsables y las políticas de impunidad del gobierno que planteaban la demolición de la ESMA y la realización de proyectos inmobiliarios, los organismos de derechos humanos intentaron preservarlo. En 1998, familiares de desaparecidos presentaron ante la Justicia un recurso de amparo para impedir su destrucción.

Finalmente, el 24 de marzo de 2004 el Estado Nacional firmó un acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que ordenó el desalojo de la Armada del predio de la ESMA y la creación del Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos.

En la actualidad, el predio es dirigido por un organismo público integrado por representantes del Estado Nacional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y organismos de derechos humanos. Desde su recuperación, estos tres actores plantearon realizar un proyecto consensuado para el ex Casino de Oficiales. En el año 2013 empezaron las obras de preservación y puesta museográfica del hoy Museo Sitio de Memoria ESMA, ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE).