En la ESMA también se vivía

A pocas cuadras del estadio donde se iniciaba el Campeonato del Mundo, los prisioneros de este centro clandestino escucharon la celebración entre tormentos, grilletes y capuchas. Pero también construyeron líneas de fuga y resistencias que les permitieron vivir momentos de humanidad. Esa “rara” vida en la ESMA fue una de las singularidades de este campo, que en numerosas ocasiones logró burlar el horror y apaciguar la presencia del miedo.

Esta exhibición recoge las vivencias cotidianas en la ESMA durante el Mundial 1978. Escenas que los sobrevivientes mencionan como las imágenes surrealistas del centro clandestino de la Armada.

A pocas cuadras del estadio donde se iniciaba el Campeonato del Mundo, los prisioneros de este centro clandestino escucharon la celebración entre tormentos, grilletes y capuchas. Pero también construyeron líneas de fuga y resistencias que les permitieron vivir momentos de humanidad. Esa “rara” vida en la ESMA fue una de las singularidades de este campo, que en numerosas ocasiones logró burlar el horror y apaciguar la presencia del miedo.

Esta exhibición recoge las vivencias cotidianas en la ESMA durante el Mundial 1978. Escenas que los sobrevivientes mencionan como las imágenes surrealistas del centro clandestino de la Armada.

Objetos de sobrevivientes realizados durante su cautiverio en la ESMA.

La “carterita” de Ricardo Coquet

Portadocumentos de cuero negro con bolsillo secreto confeccionado por un detenido desaparecido de la ESMA a pedido del Grupo de Tareas de la ESMA. En la cartera fueron trasladados documentos fraguados a París.

Cartas españolas

Fabricadas en cartón por los detenidos desaparecidos durante su cautiverio. Los dibujos fueron realizados en papel con espadas presentadas como instrumentos de tortura.

Testimonios de sobrevivientes

«Ahí le pedí permiso a Febrés, que era jefe del vehículo, digamos, en el que me llevaban. Le pregunté si podía asomarme porque esos autos tenían un techito que se abre. Que si podía asomarme para ver a la gente. Y él me dijo que sí. Entonces me paré en el asiento y saque la cabeza y mirando eso me puse a llorar y tuve una certeza: si me pongo a gritar que soy una desaparecida, nadie me va a dar pelota, porque esto también formaba parte de lo que decía, nosotros no pertenecíamos al mundo de los vivos».

“Rodeados por ellos, nos llevaron por avenida Maipú, hacia provincia y bajamos en una pizzería y los autos andaban a paso de hombre. Toda la gente estaba emocionada, agitando banderas, llorando, gritando: ¡Argentina, Argentina! ¡Los argentinos somos derechos y humanos! Esto probablemente era una campaña. Y la sensación que teníamos al estar secuestrados y al saber que ellos seguían secuestrando gente para torturarla y matarla, era que aquí en Argentina, si nadie se daba cuenta de lo que pasaba, íbamos a tener dictadura durante 40 años más”.

«Era la época del mundial, y me llamó la atención porque les habían puesto un televisor a los compañeros. No sé si para hacerlos sentir peor o para distraerlos. Y ahí, mientras escuchábamos por un lado los gritos de los torturados, también escuchábamos los gritos de los goles».

«Previo al Mundial ’78, había muchas críticas en Francia de las que participaban artistas muy conocidos. Se hacían manifestaciones frente a la embajada argentina con campañas en la que se exigía no participar del Mundial y llevaban como consigna que los partidos iban a hacerse en el monumental, la cancha de River, a pocos metros de donde se torturaba y se asesinaba, el lugar más conocido y mundialmente famoso. Es decir, la ESMA ya era para el Mundial el símbolo mismo de la represión y de la dictadura».

“También realicé trabajo esclavo en Pecera, sobre todo traducciones de francés. En la época del Mundial ’78 me traían recortes de diarios franceses y me pedían que haga la traducción de todo aquello que tenía que ver con un boicot que se estaba haciendo en Francia”.